La cafetería centenaria de Salamanca donde Unamuno pasaba horas… y donde aún puedes sentarte hoy
Café Novelty en Salamanca: el histórico refugio de Miguel de Unamuno que aún conserva su esencia intelectual

El Café Novelty conserva intacta su esencia centenaria, con espacios donde la historia, la música y la tertulia siguen vivas en pleno corazón de Salamanca
En la majestuosa Salamanca hay lugares que no se visitan, se experimentan. El Café Novelty es uno de ellos. Fundado en mayo de 1905, no solo es el café más antiguo de la ciudad, sino (tal y como revelan en su web) «se cuenta entre los 10 más antiguos de España». Pero lo verdaderamente revelador no es su edad, sino su continuidad: sigue abierto, sigue lleno, sigue vivo. Y sí, sigue siendo ese lugar donde Miguel de Unamuno pasaba horas cada día.
El motivo por el que Unamuno no dejaba de volver
Desde sus orígenes en plena Plaza Mayor, el Novelty fue (como explican desde el propio café) «un enclave fundamental de la vida social, política y cultural de la ciudad». Un espacio abierto y plural donde se cruzaban comerciantes, catedráticos, artistas y escritores.
Unamuno encontró aquí algo difícil de replicar hoy: conversación real. Debate. Contraste de ideas. De hecho, explican desde el Café Novelty que el propio Unamuno «hizo del Novelty su tertulia diaria», una afirmación que ayuda a entender el peso simbólico del lugar.
El ambiente lo hacía posible. Desde sus inicios, el café organizaba de forma natural sus tertulias por afinidades sociales. Según relatan desde el establecimiento, a la derecha se sentaban «los de derechas, comerciantes, ganaderos e industriales», mientras que a la izquierda se colocaban «los profesionales liberales, médicos, abogados, catedráticos de universidad».
Y esa energía atrajo a muchos más. Por sus mesas pasaron figuras como José Ortega y Gasset, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Francisco Umbral o Juan Marsé, consolidando su identidad como café literario imprescindible.
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Historia viva donde se gestaron momentos clave
Aquí no solo se hablaba de historia: se hacía historia. Tal y como revelan en su web, «entre sus mesas se gestó y fundó en 1923 la Unión Deportiva Salamanca y en 1936 Radio Nacional de España».
Incluso el rey Alfonso XIII formó parte de ese relato. Según explican desde el propio café, cenó «de incógnito» en uno de sus comedores privados, en una etapa en la que el Novelty destacaba por un lujo excepcional, con salones amplios, billares y música en directo.
El paso del tiempo no fue sencillo. El local se redujo en tamaño, cambió de nombre y estuvo cerca de desaparecer. Pero, como explican desde el Café Novelty, en 1979 se produjo su reapertura recuperando su identidad original, lo que permitió mantener vivo su legado hasta hoy.
El café histórico que se niega a ser museo
El Novelty no es un decorado congelado para turistas. Con su característico salón Art Déco, «el café histórico es un café vivo, no podemos caer en la nostalgia y el inmovilismo», afirman.
Y el Novelty lo demuestra cada día. Tal y como explican desde el propio establecimiento, hoy sigue siendo «un lugar público lleno de vitalidad y ánimo, con un variado cartel de actividades culturales, tertulia y Revista propias».
La música forma parte de su ADN, con actuaciones en directo y una conexión especial con el jazz, por cuyo escenario han pasado artistas como Chano Domínguez o formaciones locales.
Además, el espacio sigue funcionando como una galería viva. Según detallan desde el establecimiento, sus paredes acogen exposiciones temporales de artistas, convirtiendo el café en un lugar donde la creación contemporánea dialoga con la historia.
Su oferta también habla de continuidad: café, chocolate con churros, tapas, helados artesanales y una carta que mezcla tradición y producto local.
Pero lo importante no está en la carta, sino en lo intangible. Entrar en el Novelty es entender que la historia no siempre está en los museos. A veces está en una mesa de mármol, en una conversación a media voz, en un café servido como hace cien años. Y quizá por eso sigue fascinando. Porque es el original.