Diario de Castilla y León
Ana Redondo y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo durante el último mitin en la Cúpula del Milenio de Valladolid.

Ana Redondo y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo durante el último mitin en la Cúpula del Milenio de Valladolid.ICAL

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Lo del feminismo en el PSOE de Castilla y León es como lo de los linces en el Cerrato palentino. Quiñones ha soltado unos cuantos, pero cada vez que se avista uno está tieso. Pues tal que así es el feminismo en la casa de Carlos Martínez. Es feminismo de chau chau que se diluye, con bochorno, a la hora de los hechos, las listas y los billetes. Para los billetes sigue rigiendo en la casa socialista el patriarcado. El partido con menos mujeres encabezando listas: dos de nueve. Y eso que metió mano Ferraz, sino casi un pleno: sólo una de nueve salieron para el comité federal de listas, que metió el alicatado. Tras el horneo, el apaño quedó en el bochorno. La paridad es un engendro retórico. Y esto pasa en la federación regional que preside la ministra de Igualdad. Igual da. Es más, ni la ministra de Igualdad les ha servido para encabezar. Ni la secretaria autonómica del ramo. Se han fumado el feminismo en una confección de listas y se han quedado como campeones. Los más machos de entre los machos. Los purititos machos. A lo que hay que añadir que la renovación es otro pleonasmo. Para reflexionar, como decía la ex dirigente salmantina Rosa Rubio. Aunque ella se quedó varada, junto a Tudanca, en la reflexión de 2023, cuando las listas las componían los mismos y las mismas mujeres que ahora. El feminismo es una burla en pompas a las mujeres en la casa socialista. VOX ha puesto más féminas en primera línea de cartel que los del PSOE. Y el PP los ha dejado en bragas, con más féminas que machos en sus liderazgos provinciales. Chúpate esa. La próxima vez que abran la boca para restregarnos el feminismo que se les ha hecho bola (negra), alguien debería tener un cartelón de esos grandes en Cortes con los nueve candidatos. Con la ministra Ana Redondo en el reverso (oscuro). El feminismo es una alegoría en el sermón socialista y una farsa a la hora de repartir trigo. Los cargos, como el Soberano, son cosa de hombres. Ana Redondo, ¿sabrá algo?

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