Diario de Castilla y León

Editorial

Apostar por sectores estratégicos en el campo es apostar por territorio

Joaquín Antonio Pino y Jesús Posadas.

Joaquín Antonio Pino y Jesús Posadas.ICAL

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Defender castilla y León es defender nuestro campo. Y viceversa. Castilla y León no se entiende sin su espectro rural. Y ese ámbito rural tiene futuro con el sector agrario, ganadero y agroalimentario. O difícilmente tendrá futuro. Por eso la defensa de la remolacha, como cultivo estratégico, es crucial, pese a las dificultades por las que ha transitado. Seguramente la existencia de una industria propia, una cooperativa, Acor, afincada en Valladolid, pero que acoge remolacha de distintos puntos de la comunidad ha sido fundamental para la supervivencia de la remolacha. Especialmente tras las maniobras de multinacionales que han ido mermando su apuesta por ella con el cierra de fábricas.

Claro que es mejor y más garantista que el azúcar que sale de la remolacha salga de aquí. Es estratégico. En el momento en el que perdamos ese poderío, en el que Castilla y León deje de ser la región más productora, empezará a operar la estrategia especuladora de un azúcar procedente de otras producciones que ahora se abarata con el puro instinto de hacer caer el sector remolachero. Es una estrategia que hemos visto más veces.

Cuando llegó el momento de crisis, con la desaparición de ayudas acopladas, que ponían en jaque la viabilidad del sector, Acor no se achantó e hizo una apuesta fuerte frente al otro productor asentado en Castilla y León, British Sugar. Y así consiguió incrementar su clientela, con agricultores procedentes de otros lugares, como León, a los que los planes de la azucarera británica espantaron.

Acor incrementa este año un 7% la superficie contratada, con precios de 55 euros tonelada. Alcanzará las 10.700 hectáreas con la expectativa de que cada una de esas hectáreas alcance las cien toneladas de producción.

El sector remolachero es tan estratégico dentro de nuestro campo, que entre otras ha servido para ofrecer desarrollo y riqueza en el mundo rural, con un alto componente social tanto como económico.

La remolacha es un prisma que recoge en buena medida la nueva PAC a la que tiene que aspirar Castilla y León. En sintonía con lo que llevan pidiendo los agricultores desde hace años. Una PAC dirigida a la profesionalización del campo para convertirlo en un sector fuerte y competitivo, sin olvidar su papel estratégico, que quedó patente, por ejemplo, en la crisis de la pandemia. Esa fortaleza va ligada a la seguridad alimentaria, que también es un elemento estratégico. Por eso, todo lo que sea cuidar y potenciar nuestro campo, como hace Acor, es un aliciente para Castilla y León.

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