EL RUBICÓN
Listas, listos y el listín
Poco más de un mes. Eso es lo que queda para que las urnas vuelven a entrar en escena allá por el 29 de noviembre. Un mes en el que habrá que volver a sufrir el paseo de los políticos de uno y otro color por esta tierra. Un paseo que ya iniciaba la semana pasada el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en El Bierzo, en esa Ciuden que Zapatero, ahora denostado por el propio Sánchez que ya no busca su cobijo, proyectaba como el gran revulsivo que iba a hacer olvidar la crisis de la minería y que se ha quedado en poco más que un centro de colocación de amiguetes. Paseo que la próxima semana vivirá, al menos que se sepa hasta ahora, tres nuevas estaciones en este viacrucis al que los políticos someterán a los castellanos y leoneses de aquí al 29 de noviembre. La primera, el lunes en Valladolid, otra vez con Sánchez. Las dos siguientes, el martes de nuevo en El Bierzo, pero ahora con el líder de VOX, Santiago Abascal, que repetirá el jueves en tierras burgalesas. Y esto sólo está empezando. Qué pereza y qué hastío. Más de un mes de las mismas palabras, los mismos mensajes, las mismas soflamas y, lo que es peor, los mismos insultos. Esa es la política que se sufre ahora. Una política vacía de contenido, de ese contenido que mira y trata de buscar soluciones a los problemas de la gente, y llena de bulos y de insultos. Es la política del todo vale, que no vale para nada.
Un todo vale que es el que le sirve a alguno para meterse en las listas, con el consentimiento de los socialistas de Burgos y el asentimiento del líder del PSOECyL, Carlos Martínez, quien cual Poncio Pilatos se lava las manos y deja que el ínclito Luis Tudanca se cuele de cabeza de lista al Senado por Burgos, con la única intención de vivir apoltronado otros cuatro años en una Cámara que se apellida Alta, pero que más bajo no puede caer. Está por ver cuáles son sus méritos para meterse tan siquiera en una candidatura de número uno, más allá de perder elección tras elección y dejarse engañar cuando, por una vez, había ganado. Esos son sus méritos, nótese la ironía, con los que se arroga no se sabe bien qué derecho a colarse en una candidatura que no merece y que lo único que viene a demostrar es que lo suyo es servirse de la política para su beneficio. Lo del servicio público al ínclito Tudanca le trae al pairo. Él lo que quiere y busca son cuatro años más de poltrona y acomodo, todo ello regado con un buen sueldo público, de esos que pagamos entre todos. Y para eso nada mejor que buscar hueco en ese cementerio de elefantes de la política que siempre ha sido el Senado. Las del PSOE son las listas de los listos y el ínclito Tudanca va de listín, que dicen en mi tierra.