Diario de Castilla y León

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El problema de la falta de vivienda ha encontrado su símbolo en el desahucio de una octogenaria que pagaba 500 euros de renta en Madrid, al lado de El Retiro. Las imágenes de Maricarmen desgarran pero, con todo, lo más triste de la crisis de la vivienda no está siempre a la luz de los focos. Por ejemplo, aquí en Castilla y León no dedicamos mucha atención a un caso ocurrido este mismo mes en la localidad segoviana de Torrecaballeros, cuando un señor se entregó a la Guardia Civil y confesó haber convivido con el cadáver de su padre durante más de un año hasta que la conciencia o el mal olor le indicaron que estaría mejor en una celda. ¿El porqué? Necesitaba la pensión.

Esto debería preocuparnos también a los boomers en esta nuestra Comunidad. Lo mismo en Youtube o en chats de descendientes hay tutoriales de cómo emparedar y embalsamar para salir más airosos que el de Torrecaballeros.

Qué miedo. No habré visto una docena de veces ‘Psicosis’ y ha tenido que venir este segoviano a dar la explicación más sencilla de un filme que, con otra mirada, podría titularse ‘Piso-cosis’ y que, pasado el tiempo, ha devenido en una narración realista. La protagonista, en realidad, robaba el dinero para pagarse la entrada de un piso (basta ver el cuchitril que compartía con el novio). Luego huía por carreteras secundarias en plan Tierra de Campos y caía en un motel en decadencia porque la autovía la construyeron lejos. Lo regentaba Norman, un chico que tiraba con la pensión de su madre momificada. Así acabó la cosa...

Es lógico que haya manifestaciones y protestas. Y aún no hemos visto nada si emerge en toda su intensidad la procesión que va por dentro de cada hogar.

Vean el informe que quieran: el de Fedea, el de Idealista o el del INE y crúcenlo con la previsión de ingresos de la mayoría. Conclusión unánime: poca construcción y menos dinero. Hay hipotecados que cuando pasan el umbral de su hogar, pasan el de la pobreza; jubilados en alquiler expulsados de las zonas centro de nuestras capitales –que no son precisamente Madrid– pese a que pagan rentas bastante por encima de 500 euros. A mi alrededor, en Valladolid, jóvenes venidos de otros sitios de la Comunidad, de España y del extranjero buscan en los barrios tan sólo habitaciones que ya rozan ese precio, y gracias. Un mercado oculto, desregulado, abundante en estafas y donde el roce de vecinos no hace el cariño.

Oferta y demanda, leyes del mercado, miedo (justificado) al okupa… Lo que quieran, pero hemos pasado del Estado del Bienestar al estado de dónde estar. Necesitamos un plan de choque conjunto de todas las administraciones para revertirlo. Y sustancioso. Que el señor de Torrecaballeros y su difunto padre no creen una tendencia.

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