La confianza de Renault en Castilla y León en medio de las incertidumbres

La confianza de Renault en Castilla y León en medio de las incertidumbres
No han estado demasiado finos Renault haciendo coincidir el anuncio de una inversión de 600 millones para adaptar sus plantas de Castilla y León para la fabricación de cinco nuevos modelos, dos de ellos eléctricos, con la paralización de las plantas de Palencia y Valladolid. La primera por baja demanda y la segunda para adaptar los pedidos de la compañía del rombo en nuestra comunidad. Cualquier podría pensar que el anuncio de inversiones intenta amortiguar la incertidumbre generada por los parones temporales en las factorías. Y es posible que sea así con el objetivo de disipar cualquier duda sobre el futuro próspero que Renault lleva comprometiendo para sus factorías de Palencia y Valladodid desde hace tiempo y que ha ratificado tras desatascar el conflictivo acuerdo laboral.
En cualquier caso, toda la trasparencia posible no está de más por parte de la compañía del rombo, cuando se producen noticias inquietantes como el parón de dos semanas en Palencia ante la falta de demanda de los modelos que se fabrican. Modelos que supuestamente serán renovados por otros encaminados a la nueva estrategia de la compañía de capital esencialmente francés. Que una factoría de coches pare un par de semanas por los vaivenes del mercado no es ningún drama. Los ritmos de la producción en un mundo económico que se mueve en el puro vértigo no son constantes y sostenidos en el tiempo, como ocurría hace años. Ahora prácticamente se produce bajo demanda para evitar tener miles de vehículos almacenados en una campa junto a la factoría.
Renault vuelve a ratificar su decisión de fabricar cinco modelos en Castilla y León, manteniendo, de esta manera, el momento más álgido de la compañía en cuanto a variedad de productos que salen de nuestras fábricas. Fábricas que alientan la economía y el empleo directo, pero también el indirecto y el inducido no sólo en sus provincias, sino también en buena parte de la comunidad. Es de suponer que esos 600 millones de inversión irán destinados principalmente a nuevas plataformas para poder empezar a producir vehículos eléctricos, que es el compromiso fijado por los máximos directivos de la compañía del rombo desde hace meses. Y todo esto fruto de un trabajo común. La confianza de Renault en Castilla y León. Y la confianza que genera Castilla y León, su gente y su política en la competitiva industria del automóvil. Y por supuesto, uno de los ejes de todo esto es el Diálogo Social, marca de calidad laboral, productiva y económica de Castilla y León.