PENSAMIENTOS INTRUSIVOS
VOX y la ínsula de Abascalia
Hay una invasión de la miseria africana en Ceuta y aquí defendemos la miseria autóctona. Hubo una conferencia sectorial de la Infancia la semana pasada a la que VOX no fue y en su lugar mandó una carta. Es ese tipo de misivas que Alfonso Guerra, con su infalible mala leche, denominaba «anónimos con firma». Porque, en efecto, el escrito está firmado, pero por alguien que no da la cara; lo componen burdos recortes de una media verdad y lo único que queda claro es el desprecio por cualquier tipo de respuesta. Este anónimo con firma de VOX es una de las copias calcadas, enviadas como flechas salidas de las autonomías bajo el yugo común de un Santiago Abascal rebotado por el intento de repartir ‘menores no acompañados’ marroquíes por el territorio nacional. No es ninguna sorpresa, pero sí llama la atención el incremento del cinismo y caradura añadidos a lo que era su simple receta de manipulación de la xenofobia. Incluso, ahí es nada, utilizan la palabra responsabilidad.
En cuanto a la caradura, vean.
A quien le tocó remitir el anónimo con firma en Castilla y León -con el consentimiento de su socio de Gobierno- fue a Pollán, vicepresidente primero, desregulador, cuidador de la familia, señor de la caridad y embajador del imperio Austrohúngaro que Viktor Orbán había prometido a su presidente. No a Mañueco, a Abascal, el que le manda firmar abajo, mientras sello y sobre lo pagamos todos en la cuenta de la Junta.
Esa anécdota de Alfonso Guerra de los anónimos firmados degeneró en monstruos de carne y hueso. Y pagamos nóminas a anónimos con firma andantes. Debemos reconocerlo: Abascal ha encontrado una forma más astuta y lucrativa de socavar el estado de las autonomías.
En cuanto al cinismo, leemos a VOX que no quiere ser cómplice de una situación injusta, cuyo principio de responsabilidad reposa en los acuerdos entre el reino de España y el de Marruecos. Bueno, que Marruecos haya roto despiadadamente ese principio no quiere decir que en nuestro reino nos igualemos a la baja tratando a los menores como cascotes arrojadizos. Ah, Pollán cobra del reino de España, pero reside en la ínsula de Abascalia, donde si no hay chulería, hay recochineo. Así, se vino arriba y urgió al Gobierno a proteger a las niñas en Ceuta de violaciones y agresiones sexuales. Eso sí, usted hágase cargo, pero aquí no me las traiga.
Está claro que no todos tenemos el mismo concepto de dónde se inicia el principio de responsabilidad. Ante estas noticias horribles, cabría acudir cagando leches a esa reunión sectorial y allí, después de discutir y exponer lo que fuera preciso –como hicieron otras comunidades–, abrir las puertas de Castilla y León como refugio para esas niñas. Siquiera con el único fin de poder mirarse al espejo y reconocerse al afeitarse. Claro que cada uno tiene su estilo, aquí alguno lleva la barba de varios días.