EN POCAS PALABRAS
La Santísima Trinidad del PSOECyL
Perplejidad. Me refiero a la alta combustión en los medios de Carlos Martínez y Mínguez. El ex alcalde de Soria –que quiso ser el gran alcalde de Castilla y León, y que se ha quedado en Secretario General de los socialistas castellanos y leoneses, y en procurador en Cortes– es ahora la Santísima Trinidad en política: tres personas, o tres cargos distintos, para servir al único dios verdadero, que es Sánchez. Equilibrio puñetero. Los escándalos en la cumbre de su Partido doblegarían a cualquier militante dubitativo, y las trapisondas de la Fuentona de su pueblo –con detenidos y dos meses de secreto de sumario– dejan al personal no militante colgado del parte meteorológico de incendios con una sola intención traumatúrgica (de taumaturgia mágica, y de trauma humano): a ver si Dios existe y nos manda un descomunal descenso de las temperaturas.
¿Lo conseguirá? Los incendios están en pleno auge, y hasta septiembre –como las vacaciones de los señores procuradores–, no piensan remitir, según los pirómanos. Difícil lo tiene, pero no imposible. A todos nos sorprendió que Martínez –no confundir con Martínez Martínez (Julio), o con Martínez Sola (también Julio), los íntimos de Zapatero que acaban de clavarle unas cuantas tachuelas– guardara silencio en torno a la imputación de su referente moral. De esto nada. El martes, Martínez IV –los Martínez son las teas ardientes de Marte–, nos despejó la incógnita: «confianza» absoluta en Zapatero, abajo «los linchamientos», y que se mueran los envidiosos y los feos. ¡Cuántos collares de perlas, diamantes, oro y platino, para el entierro de un político al que muchos dieron la mano, y que les ha dado un puntapié en el culo como un villano! Acto de fe cachondísimo, «y se acabó».