La bonificación de los peajes ayudará la movilidad y afianzar la residencia
Una buena media. A falta de conocer los flecos técnicos y la letra pequeña de cómo se ejecutará exactamente, el anuncio de la Junta de Castilla y León de la rebaja de los peajes en cuatro autopistas de la Comunidad se perfila como una medida de calado y, sobre todo, de estricta justicia territorial. En una comunidad autónoma marcada por la dispersión geográfica y las grandes distancias, el coche no es un capricho; es, para miles de ciudadanos, el único cordón umbilical con su puesto de trabajo.
La iniciativa, impulsada por el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, incide directamente en uno de los flancos más vulnerables del día a día de los castellanos y leoneses: el coste de la movilidad. Aliviar la carga económica que suponen los peajes no solo supone un balón de oxígeno para el bolsillo de las familias en tiempos de inflación, sino que actúa como una herramienta eficaz de cohesión social. Permite algo tan vital como que un trabajador pueda desplazarse diariamente a las capitales o centros industriales sin verse obligado a armar las maletas y abandonar su lugar de origen. Es, por tanto, también una política real para luchar contra la desploblación de ese mundo rural tan importante para una Comunidad como la castellana y leonesa.
Castilla y León carece, sin ir más lejos, de esa densa red de trenes de Cercanías que vertebra el día a día de las grandes urbes como Madrid o Barcelona. Aquí, la carretera es el único tren disponible. Por eso esta bonificación del peaje en autovías que discurren por el territorio castellano y leonés supone una medida que vendrá equiparar o mitigar el coste de estas vías de alta capacidad frente a territorios que disfrutan de transportes públicos masivos y subvencionados. No es un privilegio, es casi corregir una desventaja histórica.
Eso sí, ahora le toca el turno a la administración demostrar agilidad para que la concreción de la medida llegue cuanto antes a las cabinas de peaje y el alivio pase de los anuncios a la concreción real y que ésta no de dilate en el tiempo. La música de este anuncio suena bien, a falta de cómo se ejecutará, y se puede situar al nivel de la aplaudida de la tarjeta buscyl porque, como ella, ayudará a la movilidad y a afianzar la residencia de los castellanos y leoneses, más allá de su lugar de trabajo.