PIEDRA DE TOQUE
Pirómanos asesinos
Cosa rarísima, pero de vez en cuando salta la liebre por las parameras de Castilla y León. Por fin aparece un político que llama a las cosas por su nombre. Me refiero a las declaraciones que hizo el jueves en este periódico –página 10– don Jesús González Nieto, alcalde de Hermisende (Zamora), una población de la Alta Sanabria con características muy peculiares. En un mes ya ha tenido cuatro incendios y siete conatos, y eso que los incendios, según el regidor, solían producirse, «en el mes de septiembre, cuando todo está más seco, y nos extraña que se estén adelantando». ¿Quiénes se están adelantando a los estragos del cambio climático? Los señala también el señor alcalde. Sólo falta poner nombres y apellidos: «Habitualmente los fuegos de esta zona son provocados por pirómanos expertos». Un nuevo carrerón en ciencias políticas y climáticas.
Apunta el señor alcalde a algo que saben los castellanos y leoneses desde hace siglos: que si el fuego está cerca de la estopa, llega el diablo y sopla. Donde hay yerbajos, cañas, gramiza y carrasca, el fuego está servido. Y bueno, ahora que el fuego es una especie de deporte con el que todo el mundo juega para comprobar que el fuego y el humo son causa y efecto, provocar incendios es la prolongación festiva de la noche de San Juan. Por eso dice el señor alcalde que «alguien ya quiere quemar el pueblo directamente». Lo conseguirán, es su derecho. Estos diablos son pirómanos asesinos, que en la Edad Media –esto también lo saben los habitantes de Hermisende y comarca desde Alfonso I de León– eran castigados con duras penas, y en ocasiones hasta con la muerte. Al menos digan ya los nombres para desterrarlos de estas tierras benditas de Trás-os-Montes y de Castilla y León.