Sanchidrián, malos principios

Leticia García y Cristina Sanchidrián, antes de la comparecencia de la consejera de Movilidad.
Malos principios los de la inexperta inquilina de la cartera de Movilidad y variedades varias. No ha tenido más ocurrencia, que es la madre de la ciencia (política actual), que dejarse arrastrar por el barullo de los de la Diputación de Valladolid a ver si incomodan al ministro Óscar Puente con la apertura de los eternos tramos de la Autovía del Noroeste en Valladolid. Y lo que han conseguido es que el artista de Transportes acabe pareciendo un acelerador de autovías empedernido. Eran para tres años las obras y van para siete. Y la mejor idea de Cristina Sanchidrián, que así se pronuncia esta novedad del gobierno coaligado, es dilatar más el ansiado doble carril, mientras la N-122 se llena de cadáveres. No les importan ni los muertos ni los vivos. Les obsesiona Puente. Cuando lo que debería obsesionarles es estar todo el día con el mazo para que acabe las obras. Obras, que por cierto, empezó Ábalos, cuando ya robaba y seleccionaba putas de catálogo, pero no lo sabíamos. Luego vino la inoperante que ahora parasita en Paradores, Raquel Sánchez, regando con dinero público a medios para que se olviden que ella fue ministra después del encarcelado y no abrió la boca ante la sarta de delitos y golferías que se encontró. Miró tanto para otro lado que alargó tres años los dos tramos de la A-11. Llegó Puente y la cosa no fue a mejor. Prometió abrirla antes de verano y vamos para el veranillo de San Miguel. Lo de los figuras de la Diputación de Conrado Íscar son caso aparte. Nadie sabe qué hacía desayunando con lo del circuito de la Fórmula 1 en Madrid el lunes en vez de estar azuzando para abrir inmediatamente la A-11 en su provincia. Puente dice el día 27, pues se le contesta que el 20, coño. A este paso el ministro artista acabará inaugurando dos veces los dos tramos, una en sentido Valladolid y otra en sentido figurado. Capaz de que se saca la chorra sobre el reluciente asfaltado mientras corta la cinta. Al tiempo. ¡Que desazón lo de esta Junta y esta Diputación!