¿Quién avisó al PSOE de la operación contra la corrupción en Soria?

Patricia Gómez Urbán y Carlos Martínez, en una imagen de archivo durante la reunión de la junta de portavoces en las Cortes de Castilla y León.
Sin duda a todos los investigados y salpicados políticamente por la operación policial contra la corrupción desarrollada ayer en el Ayuntamiento de Soria, en vísperas del inicio de sus grandes festejos sanjuaneros, le rige la presunción de inocencia. Esa a la que el PSOE, empujado por el populismo de su espectro ideológico, renunció hace tiempo. Incluso en sus estatutos, obligando a dimitir a cualquier imputado sin una sentencia, menos a su actual faro moral José Luis Rodríguez Zapatero.
La operación de ayer, con seis detenidos, entre ellos una concejala, golpea de lleno al PSOE CyL, y más concretamente a su nuevo líder, Carlos Martínez. La investigación por blanqueo de capitales, organización criminal y tráfico de influencias, entre una larga lista de delitos, afecta de lleno al gobierno de Carlos Martínez. Tan de lleno que él lo abandonó hace poco más de dos meses. Hizo saltar toda la lista de actuales concejales para ubicar al senador Javier Antón, que no estaba en la corporación. Antón es el único que no estaba allí cuando ocurrieron los gravísimos hechos a los que apunta la investigación judicial. Martínez siempre estuvo allí. Hasta para poner a su sucesor en una operación rocambolesca. De momento le va resultar muy difícil darse mus ante lo conocido. En la confianza de que la investigación no escale, porque también se registró el área del gabinete de la alcaldía.
Y por si fuera poco grave el escándalo, el propio Carlos Martínez admitió a un medio de comunicación que él se enteró de la operación policial, el lunes, un día antes. Carlos Martínez ha puesto bajo sospecha a muchos, desde la Subdelegación, a los tribunales, pasando por el Ministerio del Interior. En cualquier caso, es algo que, una vez abierto el melón por él mismo, no se sabe si en un alarde de chulería, de sinceridad o de imprudencia, tiene que aclarar Carlos Martínez. Previo a la apertura judicial de una pieza separada por revelación de secretos, como la que llevó a la condena del fiscal general del Estado. Y lo tiene fácil para aclararlo, puesto que el chivatazo que recibió alertándole de la operación ha tenido que dejar huella en su móvil. Porque él se encontraba en el extranjero.
Podrá hacerlo a su regreso de Tánger, en sus habituales viajes de placer con la Federación Española de Municipios y Provincias, a la que ya no pertenece, pero de la que se sigue beneficiando. Aunque su sueldo de 105.000 euros anuales lo cobra de las Cortes de Castilla y León, por donde no pisa el jefe de la oposición. Todo empieza a ser demasiado confuso, por decirlo con sutileza, en lo que rodea a Carlos Martínez, mientras el PSOE CyL se diluye en la inoperancia, la ocurrencia y el sobresalto.