Diario de Castilla y León

Editorial

La infamia del gobierno de Sánchez y el PSOE contra Castilla y León

Los presidentes de Extremadura, Aragón, Cantabria, Asturias y Galicia aplauden a Mañueco tras su investidura en las Cortes.

Los presidentes de Extremadura, Aragón, Cantabria, Asturias y Galicia aplauden a Mañueco tras su investidura en las Cortes.ical

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Es probable que, fruto del sectarismo fanático que les atenaza, alguien dentro del gobierno de Sánchez y del PSOE de Sánchez haya pensado que es buena idea no enviar, por primera vez, al ministro de jornada a la investidura del presidente de Castilla y León. Como si con tan zafia artimaña ofendiesen a Alfonso Fernández Mañuco o al PP. Y lo único que han hecho es perpetrar un desprecio infame contra Castilla y León, porque son las instituciones de Castilla y León las que nos representan a todos, independientemente de las ideologías, los colores o las ideas. Es el gobierno de Sánchez y su extensión de partido las que han ninguneado a las instituciones, cuestionándolas con el desdén propio de un partido antisistema, de eso que desde manual de Moncloa llaman extrema derecha. Las instituciones en democracia son sagradas. Y lo son porque representan a los ciudadanos de forma universal. Por eso el descrédito del gobierno y del PSOE no tiene parangón en la historia democrática de Castilla y León. Mayor desprecio no se puede ejercer contra sus ciudadanos. Pero es que todavía tiene más gravedad el asunto tratándose de una comunidad de la que proceden cuatro ministros, Óscar López, Margarita Robles, Oscar Puente y Ana Redondo, estos dos últimos al unísono y sin sintonía el día anterior luciendo palmito en la visita del Papa en Cataluña. Éramos conscientes de que Cataluña y sus secesionistas les importan a muerte. Ahora hemos constatado que Castilla y León, su tierra les importa un pepino. Llegará el momento electoral y vendrá aquí a pedir el voto y pregonar las raíces que les unen a su tierra, sobre todo si Redondo acepta el reto de la alcaldía de Valladolid. Y por si no fueran suficientes estos implacables argumentos, la evidencia de la infamia del gobierno de Sánchez y el PSOE la encarnó el presidente del Principado, Adrián Barbón, que acudió a arropar a Mañueco, como representante de una comunidad vecina con la que comparte servicios, proyectos y desvelos por los ciudadanos de las zonas limítrofes. Barbón ha dejado en evidencia al gobierno de Sánchez y a su partido, pero esencialmente al PSOECyL y su inestable jefe, Carlos Martínez, al que sólo le ha incomodado la presencia del asturiano, pero no la ausencia incomprensible del gobierno. Él sigue con sus bobadas y sus chistes fáciles, pese a la gravedad de tal desprecio hacia su propia tierra. Y parece que esa va a ser la tónica. Ahora es llamar pato cojo a Mañueco, que es el término que se usa para los presidentes americanos en su segundo mandato. Ni originalidad se puede esperar de un político dedicado a las metáforas y los chistes simplones que le suministran sus insolventes asesores. El día de la infamia.

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