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Dos meses. Bueno, menos una semana. Ese es el tiempo que hace que los castellanos y leoneses decidían con su votos en las urnas quién querían que les gobernara los próximos cuatro años. Y, ahí siguen, esperando a que PP y VOX decidan qué camino toman y qué hacen con ellos. Más bien lo segundo porque el camino ya viene marcado por los pactos de ‘populares’ y los de Santiago Abascal en Extremadura y Aragón.

Dos meses, 60 días, que si han dado para algo es para saber que estos de VOX no son tan dignos como se pintaban, sobre todo en la campaña electoral, con aquello de los sillones. Para no quererlos, como presumían, es lo único que han hecho hasta ahora. Agarrarse a dos sillones en lo más alto de ese mausoleo de la Cortes, que se asienta en la avenida de Salamanca de Valladolid, a razón de 103.000 euros del ala al año por no hacer ni el huevo. Pero oye que estos de la derecha extrema, ya saben por aquello de que están más allá de la derecha del PP, y mira que es estar, siguen dando lecciones y son capaces de decir que han llegado a la Mesa para dignificarla. Ah no, que ya tienen experiencia, que ya la presidían y todo. Y lo hacían dando toda una lección de transparencia, nótese la ironía.

Y así van pasando los días, con PP y VOX haciendo que hacen, para que no se note que lo que están dejando es pasar el tiempo para que llegue el día 17 y voten los andaluces y así los de Santiago Abascal puedan seguir jugando a sus intereses partidistas y, de paso, con los castellanos y leoneses. Eso sí, con el beneplácito del PP. El 15-M las urnas hablaban con claridad y señalaban que Alfonso Fernández Mañueco era el elegido por los votantes para formar gobierno. Pero, también le dejaban claro que tenía que pactar, que eso de gobernar en solitario nada de nada. Y si a todo esto se le añade el que el propio Mañueco reiteraba una y otra vez que no quería nada con el PSOE, pues verde de VOX y en botella.

De ahí que no se entienda a qué esperan. Por no servir, casi ni sirve la nominación de Mañueco como candidato a la investidura. Es un trámite más, que debe cumplirse y respetarse. No es un trampantojo, como dice el mandamás socialista de las tierras altas de Soria, ya saben Carlos Martínez. Es cumplir con lo que deben hacer las instituciones. Así está marcado por las normas. Lo que no es de recibo, y eso más que un trampantojo es una ofensa a los castellanos y leoneses, es que en tos dos meses, menos una semana, desde el 15-M PP y VOX sigan dando largas y más largas a un acuerdo que hasta el más pintado sabe que va a llegar. Toca esperar, el problema es que no se sabe ni a qué, ni para qué, ni hasta cuándo. Sólo se sabe eso, que toca esperar. Pues nada, a esperar.