Diario de Castilla y León

Editorial

De los buenos datos del empleo al reto ineludible de la vivienda

Trabajadores en la fábrica de carrocerías de Renault en Valladolid

Trabajadores en la fábrica de carrocerías de Renault en ValladolidICAL

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El mejor termómetro de la economía real y realista es, sin duda, el empleo. Castilla y León sigue creando empleo a buen ritmo y esto, además de ser una nefasta noticia para los predicadores del apocalipsis que no llega nunca, es una inmejorable noticia para la sociedad castellana y leonesa, que comprueba que, pese a los inconvenientes de ser un territorio inmenso y de interior, hay un vigoroso tejido industrial, empresarial y de emprendedores que son los que, fundamentalmente, obran el milagro de la creación de puestos de trabajo. Otro mes en el que el paro baja, empujado por el pujante sector servicios, con la Semana Santa y los numerosos puentes como principales motores del turismo, que no deja de llegar, abarrotar y consumir en Castilla y León. El turismo, que es el músculo más fortalecido de la economía española, también lo es de Castilla y León, aunque por detrás del peso de la industria, el sector primario y el sector transformador que va unido irremediablemente al campo.

Es cierto que hay ritmos distintos en los datos de desempleo entre provincias, tanto interanuales como intermensuales. Pero esa es una de las condiciones de un territorio tan amplio, disperso y variado. Y las estadísticas, en ocasiones, tienen mucho que ver con la población y el universo en el que se interpretan. El paro ha bajado más de un 5% en el conjunto de la comunidad, un punto menos que en el general del país. Pero también es cierto que ha bajado con más fuerza en el intermensual que la media española. Más allá de estadísticas rebuscadas, lo más importante es que el empleo sigue llegando a todos los rincones de Castilla y León. Y el empleo es el mejor baluarte contra la despoblación y la fuga a otros lugares en los que el signo de los tiempos y las derivas sociales han puesto en el epicentro del progreso: las grandes ciudades y el levante español. El empleo es la base para construir un proyecto de vida en una comunidad que empieza a verse aquejada por uno de los principales males que sacude a las grandes ciudades: la falta de vivienda, el encarecimiento desmedido de los pisos y el disparatado estado de los escasos alquileres.

Esa es una de las bazas que debería jugar Castilla y León contra otros territorios, algunos vecinos como Madrid. Y ese debe ser uno de los retos fundamentales que debe salir del gobierno al que están abocados PP y VOX tras las elecciones del 15-M. Incluso con una consejería con personalidad propia en materia de vivienda para poner suelo en el mercado, pero también pisos. E incluso para impulsar y asesorar a las entidades locales o provinciales a convertir suelo inerte en una opción para reflotar los territorios.

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