La política y la vida
Supongo que la gestión política no traerá acuerdos inmediatos para gobernar, y que las comunidades autónomas en las que se han celebrado elecciones durante los últimos meses no tendrán más remedio que esperar a que el PP y Vox lleguen a un acuerdo de gobernabilidad que satisfaga por igual a ambos partidos. Y los votantes, mientras tanto, como siempre sucede, esperaremos ansiosos a que se pongan de acuerdo los políticos de ambas posiciones y legitimen un gobierno que satisfaga a ambas partes, en la medida de lo que esperábamos el día que, como buenos demócratas, acudimos puntualmente a las urnas.
El PP y Vox juntos e incluso revueltos no tendrán más remedio que formar tres gobiernos de coalición, porque tienen posibilidades de gobernar en Extremadura, en Aragón y en nuestra comunidad autónoma de Castilla y León. Ahora solo hace falta que deliberen lo más deprisa que puedan, sobre ese programa conjunto que definirá los principios básicos de un gobierno que debería de servir para toda la legislatura, para inmediatamente después de haber firmado, resolver todo lo que es urgente que se resuelva. Porque nosotros –los votantes– ya hicimos lo que teníamos que hacer, cuando depositamos nuestro voto bien intencionado y mejor meditado. Ahora les toca a ellos y estoy seguro de que desde todos los planteamientos políticos habidos y por haber estamos esperando que se dé solución a un gobierno decidido a gobernar. Porque la gobernabilidad de una comunidad autónoma afecta a millones de individuos que se ven involucrados en una aventura que tiene mucho que ver con lo que nos afecta de manera cotidiana. Hablamos de sanidad, de educación, de los fuegos que habrán de vertebrarse cuando lleguen los calores del verano y de otros muchos asuntos que nos tocan de pleno.
Los políticos son elegidos para que resuelvan problemas, nunca para que los planteen. Y los partidos que queden en la oposición –en este caso como fuerza preeminente el PSOE– tendrán que centrar sus esfuerzos en hacer una oposición leal y constructiva, capaz de alentar a un gobierno que seguramente tendrá que ser amonestado en más de una ocasión. Eso es la auténtica democracia y me gustaría que mi comunidad autónoma fuera ejemplo de todo cuanto digo.
Porque la verdad y la legitimidad nace en las urnas y ellas son el eco de lo que desean los ciudadanos. Hubo partidos políticos que quedaron en la estacada, y si eso sucedió fue simplemente porque las personas que tenemos derecho a voto en Castilla y León decidimos que no deseábamos que formaran parte de muestra asamblea legislativa.
Cuando las cosas suceden como sucedieron no hay más que decir. Porque solamente hay lo que deseábamos que hubiera.