Castilla y León y el impacto del conflicto en Oriente Medio
La firma del acuerdo entre la Unión Europea y MEl panorama sociopolítico de las últimas semanas ha estado marcado por el impacto de la guerra en Oriente Medio. Y, en concreto, ese impacto puede tener repercusiones económicas en Castilla y León. El Observatorio Económico presentado por ECOVAEstudios recientemente ha podido constatar que, si el conflicto deriva aún más en una guerra regional total, donde estén implicados prácticamente todos los países del golfo pérsico, la economía de Castilla y León podría situarse en un momento de incertidumbre ante la inestabilidad energética y logística. A ello se sumaría una crisis de suministros y un aumento generalizado de costes. Es decir, que el principal impacto sería a nivel energético. ¿Y esto por qué?
Nuestra región tiene una economía muy dependiente del transporte por carretera y de la maquinaria agrícola. Y esto se traduce en que una guerra total podría llevar el barril de Brent a máximos históricos, lo que afecta al transporte con un aumento de costes y al agricultor, tanto de secano como regadío, puesto que estaríamos ante un gasóleo agrícola inasumible, disparando los costes de producción de la próxima campaña. En suma, al subir el transporte, también subirían los precios de los alimentos en los supermercados, reduciendo el consumo interno de las familias castellanas y leonesas. Es decir, se produciría lo que se denomina una inflación de segunda ronda.
La situación bélica no presenta una solución en el corto y medio plazo. Si se cierra el Estrecho de Ormuz , por donde pasa el 20% del petróleo mundial y gran parte del comercio hacia Europa, se produciría un bloqueo comercial sin precedentes. En primer lugar, podrían ocurrir parones en la industria de la automoción, puesto que las fábricas automovilísticas y los proveedores de componentes dependen de suministros globales, pudiendo generar inestabilidad en el mercado laboral con posibles ERTE por falta de producción, como ya ocurrió en la pandemia por la falta de componentes.
El sector primario también podría salir mal parado debido al desabastecimiento de fertilizantes, lo que pone en una situación complicada la rentabilidad de las explotaciones agrarias de Castilla y León. Además, nuestra región es líder en exportación de vacuno y ovino. Países como Arabia Saudí, Jordania o Egipto son lugares clave. Una guerra total cerraría estos mercados de golpe, provocando un exceso de oferta interna que hundiría precios en origen para los ganaderos locales.
Sin lugar a duda, el otro sector afectado sería el del turismo unido a la inversión. La incertidumbre global suele retraer el consumo. El turismo rural y urbano podría verse resentido por la caída de la confianza del consumidor europeo e internacional con fuertes subidas de precios en los medios de transportes.
Cabe destacar, que ante esta realidad geopolítica de incertidumbre e inestabilidad Castilla y León se encuentra en una posición de partida favorable, al ser una de las mayores economías de España, con una capacidad de crecimiento muy alta debido, principalmente, a una economía dinámica y un mercado laboral fortalecido en los últimos años, y que debe afrontar retos para mantener y consolidar su estabilidad económica aprovechando los recursos regionales, atrayendo talento y, en la medida de los posible, creando un entorno atractivo para empresas y familias, algo que se antoja más prioritario aún debido a la situación internacional.
Sin embargo, no tenemos que olvidar, que los conflictos bélicos y en especial el originado en Oriente Medio con las reservas de petróleo y gas más importante del mundo originan costes, riesgos y decisiones que afectan a las familias, empresas y gobiernos desestabilizando el estado del bienestar, y originando una incertidumbre en el ciudadano que hace disminuir el consumo, verdadero motor de la actividad económica a nivel mundial.
Juan Carlos De Margarida es presidente de ECOVA