Diario de Castilla y León

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PARTIÉNDOSE DE RISA –por no decir descojonándose que es muy fuerte–, el ALGEPLE –o el candidato de Sánchez como ALcalde GEneralísimo y PLEnipotenciario de Castilla y León a las elecciones del 15– declaró en la entrevista nacional, publicada por este periódico el jueves, que aquí todos «somos muy serios», y que se presenta para «defender los intereses de mi gente». Total, rotundo, clarividente.

Como admirador de la chispa de Benjamin Franklin –algo público y notorio–, fue directo a lo suyo: «para bailar tiene que haber dos». Indicando, uno, que le gusta el agarrao para no tropezar con los adoquines que siembran las calles de Soria de tropezones. Y dos, que está agarradito a Sánchez. Lo jura por el monumental cangrejo que erigió en el Duero y que hoy yace encallado entre la maleza y las aguas residuales: «ahora soy sanchista» y sobre todo «soy del PSOE». ¿Seguro? Oh dualidad del progresío en burka. Nunca sabes qué hay debajo: si mujer, cangreja, terrorista o narcotráfico.

Creo en la seriedad salvaje del ALGEPLE, su baile de san vito, su gran fidelidad. Sus manifestaciones teatrales en campaña –la pinta, aseo, vestimenta, paso, alarde, fondo, orgullo, y estética– se reducen a dos puntazos sanchuneros y tronco definitorios: la pañoleta palestina, y el papamóvil. Con la kufiya –¡cómo la eché de menos en el debate del jueves!–, despacha su adhesión inquebrantable a los ayatolás iraníes y el «no a la guerra». Con el papamóvil –lo demuestran los videos que ha publicado EDATV y algunas fotos de este periódico–, deshuesa merluzas por el descampado y traza rayitas «muy guais» sobre los macareos o corrientuchas del Duero. ¿Cómo no rendirse a la papalina de Soria al cielo, patria o muerte venceremos? Veremos el 15, veremos…

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