Relaciones personales en nuestra sociedad
Es la sociedad que estamos polarizando sin que nadie lo remedie, la que estamos azuzando con la leña que acarrean los políticos para alimentar el fuego. Hemos conseguido que lo que ya estaba olvidado y descartado vuelva a florecer, y que incluso las familias y los amigos más íntimos hayan llegado a las manos en radicales enfrentamientos que distancian para siempre... y que en determinados días festivos y de reuniones familiares vuelva a nacer lo peor de nosotros mismos, para recordar y seguir recordando las «legítimas» diferencias; como seguramente sucedió en aquellos tiempos, ya lejanos, en los que en España se enfrentaron los unos contra los otros en una Guerra Civil cruenta y deleznable... Y que en la Cataluña actual y en el País Vasco actual muchos familiares que son independentistas y otros que no desean serlo no se dirijan la palabra, al haberse dejado jalear por los políticos que solamente buscan un asiento confortable y muy bien remunerado en el Congreso de los Diputados o en otras instituciones del Estado que dicen detestar: ellos son los causantes e incitantes de tales contubernios escabrosos.
Que la división y la fragmentación de nuestra sociedad haya llegado a cifras sorprendentes que no se daban en España desde hace muchos años, porque lo que ya unía a los españoles era mucho más importante que lo que en otros tiempos nos había separado. Pero la intransigencia se ha apoderado de nosotros y ha vuelto a trasladarnos a confines latentes y difusos que habitan en un mundo de rencores...y que en esta España angustiada se sigan señalando los caminos que indican solamente diferencias y que no nos inclinemos por esos otros que buscan soluciones. Que las brechas sociales lleguen a posiciones confrontadas, en las que los ciudadanos que no ejercemos la política ya no tengamos nada que decir; porque la política extrema y narcisista lo ha llenado todo, de tal forma, que incluso el presidente del Gobierno de España ha sido capaz de justificar que no convoca elecciones por si gana la derecha ¿Dónde está la democracia?
Ya dijo el socialista Emiliano García-Page que antes de ser de izquierdas o de derechas hay que ser demócrata. Porque la democracia es libertad, nunca confrontación que tergiverse la convivencia pacífica. Democracia tampoco es la falta de valores.
Creo que no tenemos más remedio que hacer una urgente reflexión que nos ayude a situar la mejor de las concordias, porque la España actual está anímicamente dividida por los políticos que solamente desean tener su puesto importante para seguir complicando la vida de los españoles.