TIERRA ADENTRO
Geografía
LO QUE ESTÁS leyendo apenas impactará porque el móvil ya lo sabía. Qué condena. Todo está en el móvil. Y lo jodido es que no se puede desmontar tal aseveración. Pero ¿y si pierdes el móvil? ¿Y si vuelven apagones borrascosos? Que volverán. Recordad qué acojono aquella mañana en el desierto sin móvil y sin lavadora. Ahí le he dado. Como se vaya la luz -por no pagar la factura- ya me dirán ustedes como quoniam (latinajo que se me atascaba siempre en las traducciones del Florilegio de Penagos porque quería decir muchas cosas y de ahí que convertí a esta versátil conjunción latina en mi taco de andar por casa), pues eso, quoniam. Como se vaya la corriente eléctrica, a ver cómo consulto, me oriento y pongo nombres propios a ríos, arroyos y riachuelos, pueblos, pedanías, montañas y montes. ¡Le manda güitos! Que me he tirado mil años por carreteras sin perderme y ahora le hago caso a una voz de señorita muy lista que debió sacar la mejor nota en geografía. Y el mapa, aquel mapa que desplegaba sobre el capó del Renault 5 buscando un lugar en la tierra. Aquel mapa se lo llevaron las cigüeñas que no han venido por San Blas para hacerse nidos de papel en la luna. Virgen del amor hermoso. A la de la Cueva ni la menciono, que nos está saliendo cara la rogativa. Vale, toca mojarse y pasar frio. Nevada en la cumbre y riada en el valle. Estos días nuestros ríos se desbordan y reclaman cursos lejanos en cauces robados. Y hasta los famélicos y ridículos arroyos y arroyuelos se vienen arriba y preparan unos desaguisados de padre y muy señor mío. A madre le gusta que lo escriba así de claro. Pue eso, que resulta que algunos/as, gracias la nieve y a las riadas, han aprendido el nombre de las cosas, esas palabras que enseña la geografía que ha ido perdiendo el conocimiento en el medio donde se imparte, en los colegios. Atentos a los ríos, cumbres y valles llenan cascos urbanos y titulares de prensa. Pero con sus nombres propios. Algo que sugiere la necesidad de conocer bien la geografía que los chiguitos y chiguitas, en tiempos de verdes senderos, deberían aprenderse de memoria -por qué no- los ríos afluentes, manantiales y desembocaduras, montes picos y montañas con sus macizos y valles. Se preocupan poco los enseñantes en esa asignatura que es la geografía con toda su carga de humanismo vegetal. En fin, cuando las aguas amainen deberíamos reflexionar sobre lo importante que es la geografía para los jóvenes que a crecer empiezan. ¡¡Mira, mira hasta dónde llega el río!! me dicen. Y lo que te rondaré morena, el deshielo acaba de empezar. No le arriendo las ganancias a la jefa de la ceachedé (CHD) ella sí sabe cómo se llaman sus ríos, riberas. Y canales.