Diario de Castilla y León

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No lo entendía por el lío que hay sobre del CNIO. Pero al recibir una invitación para acudir el 3 de febrero a la mesa redonda Salud y perspectiva de género, organizada por el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC), lo tengo claro. ¿Y eso? Porque en política y en ciencia las casualidades no existen. Lo digo porque el lunes 26 fue a Salamanca el ALGEPLE –el candidato del corrupto Sánchez a las elecciones del 15 de marzo como el ALcalde GEneral y PLEnipotenciario– y prometió al CIC –que depende de Sánchez a través del CSIC– un millón de euros como asignación anual, si Martínez resultaba elegido.

La reacción política del CIC parece poco científica. Pretende «transformar la manera en que entendemos la asistencia sanitaria y la investigación biomédica», a través «de la perspectiva de género», con un fin: «Que la ciencia deje de considerar el cuerpo masculino como el estándar universal». ¿Sabrá esta pandilla woke que hombre y mujer son el objeto de la ciencia médica desde el inicio de los tiempos? Heráclito, en su libro Sobre la naturaleza, lo reduce a humanidad a tocateja: «Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen».

En este apartado de los merecimientos, con todo respeto, planteo al CIC estas pregunticas antes de asistir a esa mesa redonda intergaláctica para asegurarnos que Susanita tiene de verdad un ratón. 1: ¿Cuántas patentes comercializadas ha registrado el CIC? 2: ¿Cuántos ingresos recibe de las compañías farmacéuticas, que son las que hacen los medicamentos que curan el cáncer? 3: ¿Cuántos enfermos ha curado directamente? Y 4: ¿Qué hace Salamanca que no hagan otros centros dedicados a la investigación del cáncer?

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