El rey Mago de verdad
¡Con la ilusión que tenía con los Reyes! No lo digo por mí, que sabía lo que iban a traerme: un cuadernillo de Fabriano para pintar y escribir mis locuras. Me refiero a los Reyes políticos de Carlos Martínez, el candidato del cadavérico Sánchez para ganar las elecciones de marzo en Castilla y León en calidad de ALGEPLE: como ALcalde GEneral y PLEnipotenciario de toda la Meseta.
El día 5 nos llegaron sus peticiones a los Magos en una homilía protocolar, como si nos colara una turca voluptuosa… Miren qué delicia en curva: «Le pido que nos atrevamos». ¿A quién, a qué? ¡Ah! La raya entre la realidad y el deseo es siempre loca y ambigua. Pidió «más bomberos forestales», que venga «el Conservatorio de Zamora», que «aquí y en Bruselas» se ayude al campo, «energías renovables para todos», «transporte publico adecuado», y mucho más para que «nadie nos quite la ilusión». ¿Qué le trajeron en realidad los Reyes Magos al candidato? Un regalo singular: que el rey Mago de verdad es Sánchez. Tras este desvelaje, nos hemos encontrado con montones de retórica sanchunera: que «Mañueco está acojonado»; que no «está preparado»; que se caga «de miedo»; que el PP no tiene ni listas; que con Trump «las autocracias se imponen a la democracia»; que él –como ALGEPLE–, y su Jefe Sánchez –como el ONE–, son lo más «limpio» en política; y que los dos a una son la «voz» del ciudadano y la legalidad internacional. Simplismo que se autoabastece de una felicidad trinconera. Normal. No va pedir a los Reyes algo educativo. Por ejemplo, la Moral a Eudemo de Aristóteles –5 euros en Amazon– para saber que la felicidad del tirano, como tráfico indecente de ciudadanos libres, es la más repugnante de todas. A veces, qué puñeteros son los Reyes Mayos.