Diario de Castilla y León

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Actualmente la Unión Europea está dirigida por dos organizaciones principales que funcionan a modo de tándem. Por un lado, el Consejo de Europa, asociado al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, con 46 Estados miembros. Por otro lado, el Parlamento Europeo, órgano salido de las urnas, ubicado en Bruselas, donde se sientan los diputados elegidos provenientes de 27 Estados. España tiene representantes en las dos instituciones. Pues bien, el Consejo de Europa publicó una declaración común el 10 de diciembre de 2025, impulsado por 27 países de los 46 que conforman el organismo, a través de la cual solicitan un cambio de política en materia inmigratoria. Estos 27 Estados miembros (Dinamarca, Italia, Albania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, República Checa, Estonia, Finlandia, Hungría, Islandia, Irlanda, Letonia, Lituania, Malta, Montenegro, Países Bajos, Noruega, Polonia, Rumanía, San Marino, Serbia, Eslovaquia, Suecia, Ucrania y Reino Unido) quieren recuperar el poder soberano para decidir sobre políticas de inmigración con medidas más contundentes, entre las que se encuentra el poder de expulsión. Este posicionamiento político tiene su traducción también en las instituciones de Bruselas puesto que en su seno se están elaborando textos sobre el mismo tema por una mayoría de parlamentarios. El partido popular europeo, regularmente aliado de los partidos de la izquierda europea, ha virado sobre cuestiones de inmigración y ahora vota junto con los conservadores y reformistas europeos y con los patriotas, formando una mayoría.

Los movimientos políticos y sociales que están teniendo lugar a nivel europeo ya se han dejado notar en España, concretamente en las elecciones extremeñas en las que el tema de la inmigración ha estado omnipresente y ha sido decisivo en los resultados electorales. A lo largo de los próximos meses de este 2026 van a tener lugar importantes batallas electorales. En febrero, la Comunidad Autónoma de Aragón. En marzo, Castilla y León. Más adelante, Andalucía. En todas ellas serán determinantes tres puntos. En primer término, la situación de la microeconomía, un tanto debilitada, y no tanto de la macroeconomía cuyos índices son aceptables e incluso buenos, al menos en la teoría. En segundo término, va a ser clave la influencia de los presuntos casos de acoso sexual y de fraude y corrupción acaecidos en instituciones públicas. En tercer término, sin lugar a dudas, el planteamiento sobre las políticas de inmigración que trasladen los partidos políticos a sus votantes. Algo está cambiando en Europa.

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