TIENE TELA
Tiranía en suspense
NI EN NAVIDAD ni en vísperas de Año Nuevo tenemos tregua. El tirano Sánchez ha tomado las de Villadiego. Es decir, que echando leches se ha ido a esta ciudad burgalesa, que ya en la Edad Media fue lugar de acogida para judíos y gente con problemas de justicia. ¿Dónde pondrá el huevo Pedro Villadiego del 24 de diciembre al 6 de enero, que aparecerá, dicen, en la Pascua Militar para hacernos la pascua? Secreto de Estado. Sabemos que esto es un verdadero suspense. Palabreja esta que no gustaba a mi amigo Martín Alonso, y que en su Enciclopedia del Idioma, calificaba de anglicismo innecesario. Pues si oyera el maestro los que hay ahora para robar a destajo, o echar un polvo, se moriría del susto. Pienso que mejor es decir las barbaridades en inglés.
El caso es que el tirano, tras las elecciones extremeñas, está missing, en suspenso, sin reprís, con las ballestas averiadas, sin correa de transmisión, y prácticamente sin garantías constitucionales dados los numerosos casos judiciales que le rodean. Como la corrupción le sale por todos los orificios naturales, tomar las de Villadiego es un acto de lesa cobardía entre tiranos cuando al personal se le hinchan los fandanguillos. A la gente del común, que dicen en Castilla y León, eso de ver cómo la casa Monster & Sánchez con todas sus terminales mediáticas se derrumba poco a poco, y cómo elección tras elección pierde el marcial paso de la oka –¡¡¡un dos tres, firmes ar, y el que se mueva no sale en la foto!!!–, pues supone una agonía placentera.
Que dentro de un mes –8 de febrero– el palo vuelva a repetirse en la Comunidad de Aragón, pues qué quieren que les diga: que por mucho que les duela a los tiffosi del marrón glasé y a los de la jodienda ladronera y plenipotenciaria, este regocijo íntimo con castañuelas y panderetas navideñas es ya indisimulable por convicción. Y esto a pesar de la barbaridad supina que se le ha ocurrido al señor Azcón –el candidato del PP– nada más empezar su campaña electoral, y como si esto fuera un perpetuo 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, que celebramos ayer domingo: no piensa enfrentarse con Alegría Continente por temas de corrupción. ¿Ah, sí? ¿Y qué va confrontar entonces con la chica de Sánchez, Ábalos, Koldo, y Salazar? ¿Del sexo de las lombrices?
¡Ah bueno! En este caso la confrontación puede ser interesantísima. ¿Por? Las lombrices o lombrizos, amén de hermafroditas, tienen una voracidad ilimitada. Son sanchistas a tiempo completo. Ejemplo irrepetible: La eisenia fétida, a la que comúnmente llaman la roja continental o californiana –y con esto no señalo a nadie aunque lo parezca, pues son datos científicos–, es el plus ultra: un solo avión. Se zampa al día más de lo que pesa, ya sea cadáver, verdura fresca, celulosa, estiércol, o papel maché. ¡To! Dicho en terminología sanchista: son depredadoras de partido, fontaneras de tuerca turca. Así que al señor Azcón tan delgaducho, y con el canguelo a la confrontación, esta Alegría incontinente se lo ventila sin pasar por el parador de Teruel.
Lo saben hasta los niños de teta. Cuando un tirano zumbao y manganilla –que está en el alambre rodeado de corrupción floreciente, y que le paren las falsedades en reata porque la verdad y sus contradicciones son el detritus de las lombrices, que no más–, escucha de repente este tipo de argumentaciones ingenuas, como las del señor Azcón, se descuajaringa de la risa, y la esperanza de sobrevivir contra viento y marea se convierte en una obligación democrática, y a huevo pasao por agua. Se conforma con revalidar los 136.017 votos de Extremadura. Es más, le sobran. Con tener en Aragón un centenar de alfiles sería suficiente para dar candela a la conexión Frankenstein con la misma alegría que propone el Alcalde socialista de Manacor: «fachas muertos y puta España». ¡Olé!
El trapisondismo y el descabello del tirano, haciendo funambulismo en el alambre con el colchón viscoelástico de Villadiego, adquiere cotas de confort absoluto cuando de repente, como si fuera un maná, cae la empanada gallega rehabilitadora. Qué aguinaldo. Nunca se ha dado el pote con tanta razón Pedro Villadiego como en este caso. Una cosa es que el señor Azcón haga juegos malabares de autoeliminación gustosa disfrazada de nobleza baturra. Pero que el señor Feijóo salga en vísperas de Año Nuevo con el centrismo basculante para envarar a la tiranía más ladrona, corrupta, y puteril de la historia de España, es de una ingenuidad despiadada. Tan parvulesca como ese cuento centrifugado de la lechera de los 400.000 votos con los retales de Ciudadanos y de Espinosa de los Monteros.
¿Qué decirle a Sánchez del discurso navideño del Rey –«católica, sacra, real majestad» que enfatizaba Quevedo con una retranca endiablada– sin nacimiento, sin una referencia de humanismo cristiano, tan centrista y leticio, y sólo con los colgantes navideños del Corte Inglés para solapar con las apariencias de una flor de pascua las realidades más insostenibles de la España frankensteiniana y degradante? Pues que parece suyo, que está encantado, que no le cabe una peladilla por el conducto nochebueno, y que, desde el alambre calambre de este cubileteo, levita porque, básicamente, es un discurso sanchista donde la corrupción nada tiene que ver él. Misión archicumplida: seguimos siendo «el gobierno más limpio de la democracia». Amén.
En fin, que el votante termina este año dichoso de inclemencias políticas, y de desvaríos democráticos, como señalaba Shakespeare en su drama de Julio César: «con las palabras almibaradas, las reverencias humillantes y las lisonjas bajas y rastreras». Feliz 2026 para todos, y delenda est tyrannia.