DISTRACCIÓN DE LA MENTE
La nueva movilidad
Los acontecimientos sobre importantes indicios de fraude y corrupción y sobre presuntos casos de acosos sexuales que se están produciendo a nivel nacional se suceden sin solución de continuidad hasta el punto de que los medios de comunicación no dan abasto para analizar las noticias relacionadas con ellos. Sin embargo, hay un hecho que ha pasado desapercibido, pero que va a tener relevantes repercusiones en nuestra vida diaria. Se trata de la publicación el 4 de diciembre en el Boletín Oficial del Estado de la Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible, aprobada previamente por las Cortes Generales. Es de las pocas leyes que han salido adelante en este mandato donde el poder legislativo está casi varado o colapsado por la falta de consenso político.
La nueva Ley propone reorientar la movilidad hacia modos de transporte más sostenibles que permitan a su vez proteger la salud, el medioambiente, el clima, el bienestar y la seguridad de las personas. Así, la movilidad se concibe como una necesidad vinculada a todo tipo actividades sociales como trabajar, estudiar, producir, interrelacionarse, acceder al ocio, garantizar la calidad de vida o consumir bienes o servicios. La naturaleza de los desplazamientos, prescribe la Ley, demanda un sistema de movilidad que permita su adecuada realización, situando a la persona en el centro de todo este sistema. Una manifestación que ya ha anticipado el impacto de la nueva movilidad que se avecina, ha sido el desvío de los coches y de las vías de ferrocarril de los centros de las ciudades o la implantación de las Zonas de Baja Emisión en los municipios cuya población sea superior a 50.000 habitantes, medida promovida en este último caso por la Ley de cambio climático y transición energética, que tantos problemas de naturaleza jurídica y aplicativa ha generado en numerosas ciudades de nuestro país. Todas estas disposiciones normativas dejan claro que el cambio en el modo de movernos y utilizar los transportes no es una moda, ni algo pasajero, sino una tendencia que, poco a poco, se está introduciendo en las poblaciones españolas. Los planteamientos sobre la manera de desplazarnos están cambiando profundamente la mentalidad de los habitantes de las ciudades especialmente en las capitales de provincia. La nueva movilidad, cuyo origen se encuentra en los compromisos asumidos por España en los Tratados Internacionales y en los mandatos de las instituciones europeas, ha llegado para quedarse.