Diario de Castilla y León

Miriam Chacón ICAL

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APARECIÓ POR el plenario de las Cortes de Castilla y León en la despedida de la legislatura Luis Tudanca. Y le pegó un abrazo a Igea, que concluyó su vida parlamentaria con un contundente «a tomar pol culo», desde la tribuna. Confiemos que le guste. Es un alegoría de lo que ha sido el nefasto personaje Tudanca para esta comunidad, y no digamos para su partido. Se abalanza a los brazos del mismo tipo que impidió que el PSOE gobernara tras 36 años de victorias consecutivas del PP. El mismo que lo paseaba por el río, en una metáfora del quintacolumnismo del 36, llenándole la cabeza de pájaros mientras Ciudadanos se ceñía a un acuerdo con el PP, que el propio Igea rubricó con Mañueco a cambio de ser vicepresidente. Nada queda del tudanquismo en las nuevas listas con las que va Carlos Martínez al desolladero del 15-M. Sólo queda el tudanquismo al que se ha abrazado desde el principio el de Soria para no ocuparse de la tarea autonómica, atareado en travesías chulas y de placer con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que es su Viajes El Corte Inglés particular, a cargo del contribuyente. Los caídos por Tudanca antes se fueron de zampa y se fotografiaron para la posteridad y las redes. Es probable que Tudanca haya pisado más las Cortes desde que es senador que los otros diez años que fue portavoz con sueldo de cien mil euros. No ha hecho otra cosa que reírse de todos. Porque, al fin y a la postre, el único que mantiene poltrona, en el Senado, con sueldo de cien mil, más dietas, taxis, trenes y autovías es él. Que es el más listo del convento. Siguió dirigiendo los hilos del grupo en el ostracismo senatorial, a través del pacto secreto con Carlos Martínez. Patricia Gómez Urban y Nuria Rubio se han limitado a acatar y tragar. De esta forma, el de Soria ha podido gozar con absoluto desapego a Castilla y León en el Club de los 50 de la FEMP, sin más sobresaltos que los de los escándalos propios del PSOE nuestro de cada día.

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