Diario de Castilla y León

Editorial

El contundente silencio ‘feminista’ del PSOECyL con el caso Izquierdo

Carlos Martínez y Nuria Rubio

Carlos Martínez y Nuria RubioICAL

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El estallido sin precedentes de casos de acoso sexual que salen como las setas en Soria en el Partido Socialista ha acabado por salpicar de lleno a la organización que lidera, cuando sus constantes viajes internacionales se lo permiten, Carlos Martínez Mínguez. Es el caso de Javier Izquierdo, senador y miembro de la ejecutiva federal, hasta que el jueves por sorpresa decidió dejar todos los cargos para volver a su puesto de funcionario en la Junta ante la sombra de algo más que la sospecha. Tal fue su giro político que dejó anonadados a sus compañeros, como confesó sin complejos la sucesora de Cerdán en Ferraz, Rebeca Torró.

Y ante esta situación el PSOE de Carlos Martínez ha optado por seguir la estrategia de su antecesor, Luis Tudanca. La contundencia. Un silencio contundente, mientras el caso ruge internamente y va encendiendo a la militancia ante tanto asco. Porque el de Izquierdo se suma a los tres estallados este mismo mandato por corrupción, abuso de menores y violencia machista. Este último ya juzgado y los otros dos en sus tiempos procesales de instrucción. Todo esto ha pasado aquí y ahora, con Tudanca y Martínez al frente del PSOECyL. Algún tuit, algo de lugares comunes en un canutazo y poco más.

Y todos lo más escondidos posible para mantener la contundencia que predica el candidato socialista a la Junta y su antecesor. La contundencia del silencio, como ocurrió con el maltratador y los otros dos procuradores imputados por corrupción y abuso de menores. Una estrategia similar a la que ha seguido la Iglesia durante décadas con la pederastia: el encubrimiento. Estrategia que no extirpa la lacra. Al contrario. La extiende, la propaga y la mantiene en el tiempo.

Y esto que sufre el PSOE, también el de Castilla y León, es fruto, de, por ejemplo, despreciar, desatender e incluso intentar amedrentar a la secretaria general de Juventudes Socialistas de Valladolid, Elisa Abril, que encontró el desamparo y la estigmatización del partido y se vio obligada a luchar en solitario contra su acosador, finalmente condenado por la Justicia mientras el partido lo amnistiaba a él y condenaba a la víctima al ostracismo. La única que ha hablado con claridad, sobre el caso gallego, es la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés. El resto, ya son muchos, ni pío. Este es el feminismo de postal y foro por el que se rigió el tudanquismo que sigue manejando los hilos del PSOECyL, ante la ausencia y dejación de funciones de quien tiene que decidir cuándo va a empezar a ejercer de secretario autonómico. La inacción, las ausencias y los escándalos van a acabar por devorarle antes de que su rostro llegue a un cartel electoral.

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