La transparencia y la celeridad administrativa se ponen a prueba

jabalí
Las dos crisis sanitarias que han convulsionado al sector ganadero de Castilla y León se han zanjado con consecuencias limitadas, especialmente en el caso del episodio de peste porcina africana que afortunadamente quedó confinado en una comarca catalana. Sin embargo, los efectos de ese amago de epidemia han motivado una fuerte inquietud en el sector primario y una respuesta institucional que, en el caso del Ministerio de Agricultura y Ganadería, no ha estado a la altura de las circunstancias. «Diálogo» y «absoluta transparencia» es lo que reclama la Junta de Castilla y León al Gobierno central en relación a la emergencia por peste porcina declarada en Cataluña, tal y como señalaba la consejera María González Corral, quien reprochó al Ejecutivo socialista que los consejeros autonómicos se hubieran tenido que «enterar por la prensa este fin de semana» del origen del brote. En un caso de esta envergadura en el que la simple sospecha de que hubiera prendido una epidemia en las granjas corre como la pólvora haciendo explotar la posición del sector ganadero en los mercados internacionales nunca se debería haber llegado al punto de tener que exigir transparencia porque los virus no entienden de fronteras autonómicas. De la misma manera que a las administraciones públicas no se les debería exigir una celeridad a la hora de tomar las riendas de la situación a la que obliga de oficio la gravedad de lo que estaba en juego. Si existe un área en el que la administración tiene ser ágil es precisamente esta que afecta a los controles sanitarios y veterinarios. En las crisis, la administración, como la justicia, no se hace útil si no es ágil. Un trance como el que se ha vivido primero con la gripe aviar en Valladolid y ahora con el porcino pone a prueba los mecanismos de reacción y coordinación porque este tipo de emergencias no conoce de burocracia, conoce de urgencia, agilidad y celeridad. La misma prontitud con la que se espera que se resuelva el trabajo conjunto que han emprendido las consejerías de Agricultura y Ganadería y la de Medio Ambiente para agilizar las licencias de caza para menguar la sobrepoblación del jabalí. A estas alturas, aunque no se centrase el origen del foco a ciencia cierta hasta este fin de semana, ya tendría que estar la autorización para cazar jabalíes a mansalva en Castilla y León. El sospechoso era conocido, como también que existe sobrepoblación y este es un trámite de rápida solución administrativa que ya tendría que estar culminado.