Ana Redondo y los descarrilados
LO DE LAS BICIS se ha convertido en un constante conflicto internacional. Con la murga que dieron algunos, fundamentalmente discípulos y adláteres de Puente con el regreso del tráfico rodado de toda la vida a los dos carriles en la vallisoletana Isabel la Católica y el consiguiente traslado del carril bici unos metros más allá y resulta que todo hijo de vecino está encantado. Los talibanes de la bicicleta ya ni ladran una vez que la realidad les ha puesto en su sitio. La realidad es que ahora pasa más gente en bici por el nuevo carril. Pero bastante más. Y los conductores están encantados de recuperar el nombre de la avenida, que lo había perdido por el de Isabel la Caótica, por los caprichos de los zares comunistas de AUVASA, cuando AUVASA se regía como la Renfe ahora, que está para dar gusto al señorito del consistorio de Vigo, tal y como ha reconocido, con alarde y altanería, el mismísimo señorito. Todo el gozo socialista en el pozo de Carnero. Después de dar la murga durante meses. Como de aquí a 2027 vuelvan a mentar Isabel la Católica en sus rezos, los socialistas, digo, dejan a deber concejales para la siguiente. Que vaya apuntando la ministra Ana Redondo si al final se deja subyugar por la operación paracaidista de Sánchez, que consiste en lanzar ministros para ocupar candidaturas territoriales. El primer susto llegará antes de que asome la próxima primavera. Esto es lo que suele pasar por esa manía que anida ahora en la política de berrear a destiempo sin esperar a ver las consecuencias de las acciones. El de la Renfe y su lugarteniente, que ahora se dedica al noble oficio de insultar en X a usuarios que discrepan con la Renfe, a ver si así agrada a Puente y lo vuelve a ascender, son expertos en descarrilamientos políticos. Descarrilaron a Carmena, descarrilaron a Puente en Valladolid, descarrilaron a Más Madrid en las últimas municipales... y lo que te descarrilaré, morena. Son capaces de acabar hasta con el mismísimo Pedro Sánchez.