Politización sectaria
Politización sectaria. Que la Universidad de Salamanca haya prohibido 2 conferencias de la profesora israelí Galit Nahari, porque un sindicato estudiantil de extrema izquierda lo ha exigido, es una muestra de la deriva política en la que ha caído la Universidad española. Que la represión académica se haya enfundado con la bandera de Hamás estos días –colofón al pogromo de Pedro Sánchez en la Vuelta Ciclista a España–, refiere un profundo fracaso histórico, jurídico, y cultural.
Nos retrotrae, primero, a la brutalidad más casticista y retrógrada del medievo hispano que llegó hasta el siglo XV con matanzas indiscriminadas de judíos, y que fueron el preámbulo del «máximo crimen de historia europea» del XX, que es Auschwitz, según Jorge Guillén. En segundo término, esta sharía académica, rubricada por 2 decanos kaleborrokos & sanchuneros de la Usal –facultades de Derecho y de Psicología– constituye una violación flagrante del derecho internacional de gentes que esa Universidad forjó en los siglos de oro con catedráticos como Fray Luis de León, Martín Martínez de Cantalapiedra, o de Gaspar de Grajal –entre otros muchos–, los tres de ascendencia judía y perseguidos por la inquina inquisitorial de algunos doctores salmantinos.
En tercer lugar, la argumentación de esos decanos, no puede ser más floja, contradictoria, borriquera, y de un supremacismo antijudío nada sofisticado: para «evitar cualquier incidente que ponga en peligro la convivencia en ambos centros». ¿Cuál será su próxima decisión? ¿Suprimir la memoria histórica de la Escuela de Salamanca, conceder a Petros, a Maduro, o a Lula –narcoterroristas pixelados–, el doctorado honoris causa por la Usal? Por idénticas razones, la Universidad de León ya hizo doctor a Zapatero.