Diario de Castilla y León

Peio García ICAL

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LA MINISTRA Robles, Margarita, que desde la DANA de Valencia va sobrepasada de altanería y suficientemente ensoberbecida, ha decidido instalarse en la mezquindad, a orillas de la tragedia de los fuegos, a ver si rasca algo de mugre. Con lo buena ministra que parecía. No ha tenido reparos en usar una burda manipulación en sede parlamentaria para intentar minar al gobierno de Castilla y León. Dice que le pidieron un puesto de campaña para manutención preparado para un par de centenares, pero sólo acudieron 20 y un par de turistas, a decir de la sobrepasada ministra. No hace falta ser ingeniero de montes y marquesinas para entender lo que es la imprevisión de la guerra. Si ella no lo entiende, que se lo pregunte a sus soldados de la UME. Y lo de los dos turistas, que igual hasta echaron una mano, con ese desparpajo despectivo de togada, también se entiende, en un contexto de corte de carreteras, desalojos, confinamientos y cierre de establecimientos. Y se queja de que sólo han ido 20 al comedor de tropa improvisado. Igual es que estaban atareados con el fuego, desfondados por el monte o agotados de tanta desdicha. Alguien debería explicar a la ministra del ramo que los fuegos, los incendiarios y los pirómanos no manejan agenda pública donde anuncian actividad diaria. Hasta una ministra togada lo debería entenderlo, por mucha necedad que atesore. La ruindad no cotiza en la tragedia, aunque se ejerza en sede parlamentaria y con altanería y desdén hacia dos turistas atrapados en un laberinto de humo, llamas y ruina, a los que se decide alimentar en un comedor de campaña. Frivolizar con los incendios es inadmisible en un ministro de Transportes. Hacerlo una ministra de la guerra es imperdonable. Si lo piden, por que lo piden. Si no lo piden, por que no lo piden. En este gobierno de Sánchez se ha atrincherado la tesis de la gata Flora, que si se la metes chilla, y si se la sacas, llora. Begoñas y Koldos aparte. Las urnas preparan su pira.

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