Diario de Castilla y León

Editorial

La obligación de la USAL ante los insultos del ex terrorista Petro

Gustavo Petro

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El problema de conceder distinciones sin ton ni son a políticos de dudosa trayectoria es que acaba volviéndose en contra. Y en eso la Universidad de Salamanca (USAL) ha sido experta en los últimos tiempos por el mero hecho de intentar unir lazos con Latinoamérica. Le pasó con el brasileño Lula, que sigue con la distinción, pese a su condena por corrupción. Pero la USAL, lejos de enmendarse y retirarle el título la sostuvo y no la corrigió. Y le ha vuelto a pasar con el presidente colombiano, el ex terrorista Gustavo Petro, que puede ser un hombre enormemente querido en su país hasta el extremo de ganar las elecciones, pero eso no nos concierne a nosotros. Porque la USAL somos nosotros, los ciudadanos y contribuyentes de Castilla y León. No es titularidad de un claustro y un Rectorado que está para regir los destinos.

No está desacertado VOX al pedir la retirada de la Medalla de Honor concedida en 2023 al mandatario colombiano. Son barullos en los que la USAL, tan prestigiosa en el ámbito académico, se suele meter porque a algunos de sus rectores les ha gustado más jugar a la política, sin estar en ella, que ocuparse fundamentalmente de seguir impulsando el prestigio de la universidad salmantina.

Los rectores se negaron a retirar la distinción al brasileño Lula, un honor que tenía más tufo de componenda política que de otra cosa. Seguramente a cambio del favor aquel de recibir al que fuera presidente del gobierno autonómico Juan Vicente Herrera en su periplo por Brasil y Argentina. Las universidades no están para caer en estas componendas políticas. Por eso agasajar a mandatarios, especialmente los de turbulenta trayectoria, y Petro sin duda lo es, no debe formar parte de los cometidos de las universidades. La USAL en concreto ha sido muy dada a conceder distinciones a presidentes de la nueva izquierda latinoamericana. Caso de Lula y Petro, sin ir más lejos. Los dos últimos polémicos galardones. Ahora Petro se ha despachado a gusto arremetiendo contra los españoles, que somos nosotros, incluidos los del claustro de la USAL, a los que llama «genocidas» en el quinto centenario de la fundación de la ciudad de Santa Marta. Este tipo de izquierdismo retrógrado y comunista, totalmente desfasado, con antecedentes terroristas, tiene que alimentar su popularidad con este tipo de populismos. El actual rector de la USAL tiene en su mano ejercer la valentía que no desempeñaron sus antecesores y mandar a Petro a hacer puñetas, pero desposeído de la distinción y el prestigio que supone ser galardonado por la USAL. Veremos si prima la coherencia o la sumisión al veterano terrorista colombiano.

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