Diario de Castilla y León

Editorial

La A-6, en un estado lamentable que pone en peligro la seguridad vial

Tráfico en la A-6 a su paso por Benavente (Zamora)

Tráfico en la A-6 a su paso por Benavente (Zamora)Claudio de la Cal

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Parece inaudito pero es cierto que en los tiempos más expansivos de inversiones que se recuerdan del Ministerio de Transportes la Autovía del Noroeste (A-6) presente el estado más lamentable que ha presentado desde su construcción a su paso por Castilla y León por falta de mantenimiento. La desidia ministerial no puede llegar más lejos. El deterioro de una carretera no se produce de un día para otro. Se produce porque no se actúa en ella a lo largo del tiempo. Porque no hay previsión ni estrategia. Pero parece ser que al departamento ministerial que dirige el vallisoletano Óscar Puente se la trae al pairo. Como se la trae al pairo a los diputados nacionales de los distintos partidos en Castilla y León, PSOE, PP y VOX, que se han limitado a una nota de prensa para justificar su pasotismo con los problemas de esta tierra. Hay un tramo en la provincia leonesa, de casi 50 kilómetros nada menos, entre La Bañeza y el puerto del Manzanal, que no es que sea lamentable. Da asco. Y además el asfalto presenta un deterioro del tal grado que se hace peligrosísimo para la circulación de vehículos. Por eso, los conductores tienen que transitar por el carril izquierdo, el reservado para los adelantamientos en la autovía. Viajar por el otro es jugarte la vida. Un trazado lleno de baches, de agujeros y de grietas, algunas del tamaño suficiente como para ocasionar accidentes.

Tiene que saber el director general de Carreteras, Juan Pedro Fernández Palomino, que su desidia está poniendo en peligro a miles de conductores. Él se ha limitado a colocar una señal en algún tramo de baches para advertir a los conductores lo que ya ven y perciben cuando circulan. No hacen falta señales, Palomino, hace falta acción y una intervención urgente. Antes de que haya una desgracia, que si se produce será responsabilidad exclusivamente de este dirigente ministerial que debería darse una vuelta por el trazado, en vez de acudir a contemplar cada cuatro meses las interminables obras de los dos tramos vallisoletanos de la Autovía del Duero que conseguirán un récord de lentitud en su construcción. Se adjudicaron en 36 meses y van camino de los 80. Ni los complejos trazados del AVE, como el paso de Pancorbo con túneles y viaductos por todas partes, llegan a esos tiempos de ejecución. Menos ministros de paseo por Castilla y León y más pisar el terreno para solucionar problemas serios y graves.

La Dirección General de Carreteras ni funciona, ni opera, ni actúa, se ha quedado aletargada en el tiempo y en los tiempos. Por tanto, es hora de una vez por todas de que actúe el ministro, tan raudo y veloz para otros asuntos políticos. La desidia política no puede recaer en los riesgos viales de los ciudadanos.

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