LA SOLANA
Tender puentes en San Esteban de Gormaz
LAS OBRAS para la reparación del puente de San Esteban de Gormaz fueron modélicas en su primera fase, que permitió la reapertura del viaducto medieval con relativa rapidez, mucha si se compara con la construcción, hoy interrumpida, del puente provisional, que aún le quedaba más de un mes para su conclusión cuando estaba reparado el afectado por la riada de marzo. En la segunda fase de las obras, la calificación de los trabajos cambia mucho y el adjetivo de modélico se lo lleva la corriente del Duero, porque se ha producido una chapuza digna de Pepe Gotera y Otilio. Cuando el tajamar estaba prácticamente finalizado, se ha venido abajo. Cierto que no afecta a la estructura del puente, reforzada en la primera fase, y que el tráfico se mantiene en las mismas condiciones, pero la imagen no deja de ser penosa y genera desasosiego en una población que sufrió durante dos meses el corte del puente y la obligación de hacer una barbaridad de kilometrada para cruzar el río. Si la reparación del puente se convirtió en una disputa política poco comprensiva, el derrumbe del tajamar ha reabierto la caja de Pandora a la que nos tienen acostumbrados los políticos, más dados al ruido y al enfrentamiento inútil que a la colaboración en la búsqueda de soluciones para los problemas de los ciudadanos. San Esteban tiene un problema, un puente medieval en mitad del pueblo que da servicio a la carretera nacional que une Soria con Segovia y Ávila y que no permite la circulación al mismo tiempo en los dos sentidos, por lo que precisa de un semáforo para regularla. El ministro Óscar Puente, que le dedicó bastantes mensajes en X (lo que antes conocíamos como Twitter) al puente en la primera fase de las obras ahora no ha hecho referencia al nuevo derrumbe, que tiene su importancia por mucho que afecte a una parte «ornamental», como recalcan fuentes del Ministerio. Mientras, el alcalde del pueblo, Daniel García, ha vuelto a la carga con las críticas, esta vez mucho más justificadas. Pero ahí queda la cosa. Y todo es en una ceremonia de la confusión porque ni el Ayuntamiento acaba de aclarar si lo que quiere es un puente alternativo o que se construya una variante para la nacional ni el Ministerio dice nada sobre lo que estaría dispuesto a hacer. Pero algo hay que hacer. Un puente medieval no es una buena opción para una carretera nacional y es imprescindible que finalmente haya un diálogo político para buscar una solución definitiva consensuada, porque se decida lo que se decida afectará a la vida de la localidad y los ciudadanos deben estar conformes para que no ocurra como en otros lugares donde se hace una variante y luego se la culpa de todos los males porque ya no para nadie en el pueblo. No debería ser una quimera pedir que exista diálogo político aunque una parte sea del PSOE y otra del PP. Los ciudadanos deberían ser la primera preocupación de los políticos y por ello tendrían empezar de una vez por todas a tender puentes en San Esteban de Gormaz.