El absentismo en las Cortes CyL
SE QUEJABA amargamente el otro día Magdaleno, el nuevo presidente de CEOE Valladolid, de lo disparado que está el absentismo laboral. Eso es que no se ha dado una vuelta por las Cortes de Castilla y Pollán. Si lo hace, tienen que pedirle una ambulancia medicalizada. El que ha sido alcalde de PP en Mayorga antes que fraile no se da idea de lo que ha sucumbido la política desde que la abandonara para tripular una flota empresarial de ambulancias. Ya no es la desidia de la política. Es el desdén hacia los ciudadanos. Dos mesecitos y medio de vacaciones veraniegas, además del mes navideño y los quince días de Semana Santa, que para estos las semanas de asueto son de quince días sin aplicar la nueva jornada laboral. No te pido que lo superes, sólo que lo iguales. No hay parlamento ni plenario en toda España con estos dispendios y desahogos. Pero no se preocupen que ninguno de los 8 partidos en liza en el hemiciclo nacarado, incluidos no adscritos y otros géneros, se quejará lo más mínimo. Es el verano azul y colorista de nuestros parlamentarios regionales, que no volverán al puesto laboral hasta mediados de septiembre, tras irse a finales de junio. Es el mejor trabajo del mundo, con salarios de más de cien mil al año, al margen de sobresueldos limpios de polvo y paja o pagos bajo cuerda. No es magia, son tus impuestos. Los de la Castilla y León que madruga para que estos no peguen un palo al agua. El pluripartidismo de las paguitas. Pero aquí el consenso es indestructible en el tripartito de PP, PSOE y VOX. Es de tal el bochorno que causa el asunto, si no fuera porque las Cortes nuestras de cada día nos salen a más de 25 millones al año, que debería ser incluido en la próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. A cambio nos ahorramos el combustible de los BMWs oficiales, siempre que nadie haga uso de ellos incluso en vacaciones. A saber, porque sigue siendo el secreto mejor guardado de la política autonómica.