TIERRA ADENTRO
Qué queréis hacer con el pueblo
SI YO PUDIERA, encargaría un referéndum en cuya consulta me dirigiría (guau, cuatro íes, una palabra que se pronuncia riendo) exclusivamente a los habitantes del medio rural -a los empadronados y también a los encabronados en toda la geografía rural- salvo en la concentraciones de hombres y mujeres, envueltos en toneladas de hormigón miles de semáforos y una pila ascensores que suben y bajan. Es decir, solo a pueblos con menos de 3.000 habitantes. La pregunta, que como todos saben, siempre va la respuesta de antemano ( y si no que se lo pregunten a Tezanos), sería esta: ¿Qué queréis hacer con vuestras vidas, con vuestro pueblo y con vuestra tierra? Y puntualizaría que de lo de la memoria histórica ya se encargarán vuestros tataranietos si es que los tenéis. Después tocaría analizar las respuestas. El universo de la encuesta se circunscribiría a la inmensa mayoría de mayorines, casi todos, la parte de solteras y casadas y ese puntito raro y rapero de los ”jóvenes aún”. Chiguitos de menor edad ya no se llevan. No hay. Además, no lo permite la protección de menores. Ojo que no es tontería la cuestión. Porque una vez que sepamos qué coño quieren hacer con lo suyo, será el momento de tomar medidas con lo nuestro. Hoy no quiero flagelarme con las Españas vaciadas ni con los bautizos de los pobres españolitos que al mundo vienen en tiempos de esta España desnortada y agarbanzada. Hoy me tiro cuerpo a tierra y araño con mis manos el barro y la hierba. Como si fuera una cepa rastrera de esas vides que extienden como arañas sus sarmientos y parece que no quieren despegarse del suelo. Aunque su terquedad acaba con una buena espaldera. Empiezo a dudar sobre qué grado de interés tienen los interesados. Por un lado, si no viven -que no solo es tener casa- en el pueblo, que más les da que se lo cierren. Otro caso es el del que no quiere vivir en el pueblo ni a rastras.. y aquí, además del personal local -o sea de los hijos del pueblo-, están los profesionales por destino… a los pueblos no quiere venir ni Dios: ni guardias civiles, ni maestros, ni médicos, ni agentes sociales y para uno serio que vive me lo quitan, al juez de paz. Vivir, vivir en el pueblo, ya, ni el tractorista, ni el de Agro Seguros. No quieren. Y nosotros -bueno, algunos- nos partimos la cara con los malotes de Bruselas. Pa qué. Pues eso, atentos los de los pueblos. Qué queréis, cómo hacemos para que lo vuestro, que es lo nuestro, no desaparezca del todo en el calendario de los despoblados. La de pueblos y casas que podríamos volver a abrir si os decidís a impedirlo. Y compartir tierra y zaguán.