Encuentro Page-Mañueco, el morbo de la política y la política práctica

Alfonso Fernández Mañueco y Emiliano García Page.
MAS ALLÁ del morbo político que supone que el mayor crítico, aunque con la boca pequeña, que tiene Pedro Sánchez en su partido, se encuentre hoy con el que será el primer rival electoral de Sánchez, lo cierto es que el entendimiento y el diálogo para la prestación de servicios hace de la política un ejercicio de dignidad. Hoy Castilla y León y Castilla-La Mancha, gobernadas por símbolos políticos opuestos, alcanzarán un acuerdo para que la prestación de servicios, en este caso sanitarios, no esté condicionada por fronteras autonómicas. Esté condicionada por la accesibilidad, la cercanía y la inmediatez que requieren los ciudadanos. La sanidad no sabe de fronteras y menos internas. Castilla y León, por su amplitud y ubicación geográfica, está rodeada de una decena de comunidades autónomas. Y en ocasiones, ocurre en Ávila, en Segovia, en León, en Soria o en Burgos, los servicios más cercanos no son los de su autonomía, sino los de la vecina. Por eso, este tipo de acuerdos son esenciales en territorios extensos y dispersos por lo atomizado de la población y las peculiaridades de la dispersión. Un ciudadano de Castilla y León, esencialmente español, paga sus impuestos en su comunidad, pero tiene derecho a que no dependa del lugar en el que decida vivir para sentirse agraviado en la prestación de servicios por algo tan elemental de solventar como son las distancias. Pero seguramente hoy el morbo y el foco nacional se instalará más en el socialista Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, con sus críticas con la boca pequeña, que en el acuerdo que va a alcanzar con Alfonso Fernández Mañueco, su homólogo de Castilla y León. Seguramente en materia ideológica Page comparte más con Mañueco que con su secretario general. Pero ese es un contratiempo y una contradicción que tiene que resolver el manchego, a no ser que precisamente esa contradicción sea la que le da alas políticas en su territorio. Se puede vivir en la incoherencia política cierto tiempo. Si se abusa de ella, como hiciera Zapatero, acabas agotando y desgastando hasta a los más fieles.
Pero en cualquier caso lo más importante es que ambos presidentes autonómicos, como casi todos, tienen a sus ciudadanos por encima de sus idearios de partido. La prueba es el nuevo acuerdo sanitario de hoy entre ambas comunidades. Y seguramente el que más lustre político sacará al encuentro sea Mañueco, conciliando con el principal escollo de un Sánchez a la deriva en medio de una tormenta interna de corrupción y escándalos que tiene que capear a diario, mientras le sobreviene en el horizonte la siguiente borrasca. La cita tiene enjundia y morbo.