Editorial

Una Conferencia de Presidentes como oportunidad para el diálogo

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Llega la Conferencia de Presidentes y lo hace en uno de los momentos más convulsos que está viviendo la política de este país. Pero eso no debería ser óbice para que se trataran de cerrar acuerdos o, cuando menos, acercar posturas en materias que son esenciales para el Gobierno y para el conjunto de las comunidades autónomas. Ahí está el asunto de la financiación autonómica, ese gran caballo de batalla que ningún Ejecutivo central parece querer afrontar, pero que es uno de los pilares esenciales para sujetar y mantener el Estado del Bienestar. Una reforma de la financiación autonómica que Castilla y León viene reclamando una y otra vez, para que ella se tenga en cuenta la idiosincrasia de un territorio amplio y disperso, en el que el coste de los servicios esenciales, la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales, no son iguales a los de otras comunidades.

Hace bien Castilla y León en reclamar que cambie el modelo, que se reforme y que se lleve a cabo teniendo en cuenta criterios más allá del de la población. Algo en lo que, por otra parte, existe un consenso casi unánime en la Comunidad, agentes sociales, patronal, gobierno autonómico y oposición.

El de la financiación no es el único de los caballos de batalla que estarán encima de la mesa de la Conferencia de Presidentes que hoy se reúne en Barcelona. Son varios los asuntos a tratar, pero más allá de las temáticas y planteamientos de unos y otros todo pasa por una sola premisa, la del diálogo. Si existe esa voluntad de diálogo entre todos ya estará mucho ganado. Después se verá si ese diálogo fructifica en a acuerdos o en principios de acuerdo en alguna de las materias a tratar. Pero, desde luego, la primera piedra de ese camino tiene que ser esa voluntad de diálogo. De lo contrario, la Conferencia de Presidentes de hoy corre el riesgo de ser una pérdida de tiempo.

Un diálogo y acuerdo en el que Castilla y León ha sido en no pocas ocasiones un ejemplo. Ese tiene que ser el camino con el que debe arrancar la Conferencia de Presidentes y por la senda que debería continuar. La reunión de hoy del Gobierno con las comunidades autónomas debería verse por todos sus miembros como una oportunidad para el diálogo y la posibilidad de acuerdo. De lo contrario no pasará de ser una reunión más con la que cubrir el expediente y una pérdida de tiempo.