EL COMUN DE LOS MORTALES
Hosteleros encumbrados
Más allá de lo grandilocuente del nombre, acierta la Junta de Castilla y León en ensalzar la gastronomía y el sector hostelero como atractivo turístico fundamental en nuestra Comunidad. Salamanca se convirtió la pasada semana en un escenario único, no sólo de grandes chefs, sino del sector hostelero en su conjunto. La Cumbre gastronómica ha demostrado que es posible compaginar el destello de los grandes chefs y de las brillantes estrellas michelín con los profesionales de la hostelería que hacen posible el desarrollo del turismo gastronómico.
Castilla y León es de las pocas Comunidades que cuenta con grandes chefs con estrella que han sabido mantener el adecuado equilibrio entre elaboración, producto y territorio. De ello tiene mucha culpa el desparecido Cidón que creó escuela en eso de la alta cocina sin perder de vista el suelo y el territorio que pisaba y que, algunos grandes como Pedro Mario, han sabido dar continuidad. Nuestros grandes chefs han sabido distinguir muy bien la cocina elaborada y la cocina innovadora de un tipo de cocina elitista que se ha extendido por otras regiones más turísticas a través de algunos cocineros que ejercen más de super estrellas televisivas que de profesionales de la cocina.
Pero detrás de los grandes nombres de la restauración es necesario un ejército de profesionales para que la maquinaria de la hostelería funcione por lo que es importante que, en este tipo de eventos, participen también los hosteleros que han querido reconocer, en esta ocasión, la importancia de la cocina tradicional en Castilla y León. Y es que otra virtud de nuestros grandes cocineros ha sido trabajar sobre la base del producto, de la cocina tradicional y del recetario de nuestras abuelas, demostrando que, lejos de este tipo de cocina exclusiva y elitista, se puede construir una oferta gastronómica tradicional y de calidad. Y esa debe ser la línea de trabajo a seguir evitando una falsa confrontación entre la cocina tradicional y la cocina más elaborada.
Esta Cumbre gastronómica ha demostrado que cocineros más modestos, camareros, personal de sala, sumilleres y cocineros con estrella michelín forman parte del mismo equipo y que la gastronomía es ya en muchas de nuestras ciudades una motivación turística en si misma. Salir a comer, a cenar, a una terraza o a tomar unas tapas se ha convertido en los últimos años en la principal actividad de muchos de nuestros turistas. No hay duda de que el turismo gastronómico va a seguir creciendo en los próximos años y debemos saber aprovechar turísticamente un recurso en el que somos líderes.