Diario de Castilla y León

Editorial

Cortes, una dimisión que es el inicio de un escándalo sin precedentes

Marcos Herrero

Marcos Herrero

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La dimisión del letrado mayor de las Cortes de Castilla y León no es el final de nada. Es el principio de un escándalo de dimensiones desconocidas en la política de nuestra comunidad. Se va antes de que lo cesen. Y la amenaza de cese sólo llega tras un reguero de tropelías que amenazan con hacer saltar por los aires la presidencia y la Mesa del legislativo autonómico. El letrado y secretario general del legislativo acorralado y acosado por sentencias y una causa por acoso laboral y prevaricación. No se puede pedir más. Y esto ha ocurrido porque como es común en política se ha mirado para otro lado a ver si el escándalo desaparecía o se esfumaba solo. A Carlos Pollán y su equipo, además de a los integrantes de la Mesa, con excepción de Francisco Vázquez, que es el único que lleva meses poniendo el grito en el cielo internamente y en las últimas semanas de forma expresa y por escrito, les ha ocurrido como al PSOE con el caso Ábalos o Koldo, o como se llame. Sólo han reaccionado, y con lentitud, cuando el Tribunal Superior de Justicia ha puesto negro sobre blanco las barbaridades que se han practicado en las Cortes para perseguir a una funcionaria, aislarla y hurtarle sus derechos simplemente por advertir, en el cumplimiento de su labor, que el letrado mayor, Marcos Herrero, había cobrado durante mes y medio del Ayuntamiento de Madrid y de las Cortes, asunto claramente ilegal. Y todo este reguero de barbaridades con sentencia judicial contraria se ha ido tapando durante los últimos meses, en el seno de unas Cortes que son el reino de la opacidad y la oscuridad por obra y gracia de Pollán, que es su máximo responsable.

Pero no son ajenos otros, como los dos socialistas de la Mesa, ex dirigentes del tudanquismo, que tanto se rasgan las vestiduras un cuarto de siglo después con el caso Nevenka, pero que han mirado para otro lado y han sido cómplices con su silencio del calvario de una funcionaria, que incluso se ha encontrado la revancha de algunos de sus compañeros, como el responsable de la Junta de Personal, Carlos Fernández Cartón, que tuvo el cuajo de elaborar un informe a mayor gloria del letrado, que ahora la sentencia del TSJ ha colocado en la taza de váter de la primera planta del parlamento. 44 folios indignos en defensa de un letrado acosado y acorralado por la justicia. Lo de los reinos de taifas y peleas palaciegas de altos funcionarios es otro cantar. Y no es menor. Alguno ha colocado a los dos hijos en el último año y medio. Así se crea una red clientelar que luego deriva en actos y en la persecución a quien osa levantar la voz contra estas prácticas. Han convertido las Cortes en un chiringuito y un cortijo de trapicheos.

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