Diario de Castilla y León

Editorial

Renfe va a tener que esmerarse más en explicar la supresión de paradas

E.M.

Creado:

Actualizado:

EL PRESIDENTE de Renfe va a tener que esperarse algo más para explicar que la reordenación del tráfico con Galicia, que suprime paradas en Segovia, Medina del Campo y Sanabria no castiga a los territorios de Castilla y León. Se lo ha puesto bastante difícil el alcalde de Vigo, el socialistas Abel Caballero, que ha alardeado que él es la mano que mueve la cuna de Renfe para acortar los tiempos de viaje con la capital viguesa a costa de que algunos trenes pasen de largo por las estaciones de Castilla y León. Se va a tener que esmerar, y mucho, porque no hay que olvidar que primero Abel Caballero cursó la exigencia en sede municipal viguesa al propio presidente de la ferroviaria, Álvaro Fernández Heredia, y casi dos meses después fue el encargado de hacer el anuncio cuando Renfe no había dicho ni pío. Es más, Renfe sólo había dicho, por escrito y a través de un comunicado oficial, que no se iba a suprimir ninguna parada. Aunque ahora se está desgañitando para justificar las supresiones que la propia compañía negó. Va a tener que esforzarse mucho más porque parte del crédito y la credibilidad se lo ha arrebatado los alardes del regidor vigués y la otra parte se la ha dejado por el camino comunicando lo que luego no iba a cumplir. El comunicado del 19 de marzo es una losa muy pesada no ya para Renfe, sino para el ministerio de Transportes, que dirige el vallisoletano Óscar Puente. Va a tener que esforzarse mucho más sin añadir criterios de puro economicismo y rentabilidad, a la hora de esgrimir la supresión de paradas en las humildes estaciones de Sanabria o Medina del Campo. Por esa regla podríamos empezar por cerrar el 80% de los más de 3.000 consultorios médicos rurales de Castilla y León o las decenas de escuelas con un puñado de alumnos. Por ejemplo. Y el presidente de Renfe, que procede de las fuentes más puras del Más Madrid de Carmena no parece autorizado moralmente para regir Renfe como si fuera una compañía cotizada en bolsa y regida por un fondo buitre.

Pero donde más va a tener que esforzarse el presidente de Renfe va a ser con los suyos, aunque literalmente no sean de los suyos, pero sí son de los de Óscar Puente. Es decir, los dirigentes del PSOE de Castilla y León, que se han alineado claramente con la reclamación y exigencia común de que no se supriman paradas ni frecuencias en las estaciones de Castilla y León. Sin ir más lejos, el PSOE municipal de Zamora. Por cierto, a la que no se ha oído ni rechistar es a la zamorana Ana Sánchez, la dirigente socialista de las Cortes, que cuando no sabía que el micro del hemiciclo escuchaba, no tuvo reparos contra el ministro y su secretario autonómico. La valentía no tiene límites. Y, en política, la cobardía, tampoco.

tracking