Diario de Castilla y León
Tarsicio Carballo

Tarsicio CarballoICAL

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Seguramente a muchos, más allá de las fronteras bercianas, ni les sonará Tarsicio Carballo, que ha muerto ayer en su Ponferrada querida a los 88 años. La voz histórica del bercianismo político, como acertadamente lo define Ana Maceda, el brío periodístico de la radio. El fundador del Partido del Bierzo (PB) hace 46 años, al que dedicó vida, alma y desvelos, y hasta alguna huelga de hambre a la berciana, comer por no haber comido. Cuando Ismael Álvarez arrasó, allá por 1999, imponiendo la hegemonía del PP en una ciudad de izquierdas en la que el PSOE había sacado 20 de 25 ediles con Celso López Gavela, una de las consecuencias fue el bipartidismo. Y con él, la salida de Carballo y su bercianismo del consistorio. Jamás se rindió. Fueron 16 años de travesía irreductible, extraditado del salón de plenos. Tarsi, como se le conocía, llegaba puntual cada día con su comunicado, que siempre arrancaba así: «Si como todo parece indicar, el PB decidirá el próximo gobierno de Ponferrada...». Lloviera, tronara o nevara, la única certeza política y periodística de aquellos tiempos era el comunicado de Tarsi. Si el fax se averiaba, allí estaba él, puerta a puerta, con el comunicado a máquina. Luego Steve Jobs le facilitó la vida y la política en la academia Compludo, su academia con terraza, sede más política que docente. Sabíamos que se acercaba Navidad cuando asomaba Tarsi por la redacción o el Nevada con el talonario de lotería. Hay quien le recuerda emocionado al ser saludado por el Rey en su última visita a la ciudad. Era la política al alce de la mano en el rostro de un tipo de barba gris, escaso porte y sobrada generosidad. Edil ambulante y callejero. Intenso. Frenético. Irredento. Puro nervio. Siempre algo por hacer. Ha muerto Tarsicio Carballo Gallardo. Hombre bueno. Político inimitable. Un patriota del Bierzo, un país encantado. Silencio. No preguntes por quién doblan las campanas. A veces la nostalgia nos arrastra a orillas del Sil, aguas abajo.

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