Diario de Castilla y León

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Los tristes vaivenes de la actual clase dirigente siguen acuciando a los españoles que pensamos que la política debería de ser un ejercicio menos agresivo, más solemne y muchísimo menos interesado. Debería de seguir moldeando la sociedad que, hasta ahora, había forjado nuestra democracia, ya que España es un país que ha sabido lo que son las dictaduras. Pero los españoles nunca aprendemos, y luego lamentamos lo que no fuimos capaces de aprender. Tenemos grabada en la mollera este rictus que anuncia los presagios que nos hacen ser ecos de la NADA ¡Decidimos en las urnas para que algunos partidos políticos con escasísima representación gobiernen por nosotros, decidan por nosotros y forjen nuestro país de acuerdo con sus interpretaciones! Esos partidos residuales y generalmente extremistas pretenden decirnos lo que es bueno, lo que es malo y, sobre todo, qué es lo que a ellos les interesa y les conviene ¡Somos prisioneros de estos politicastros turbios que solamente se miran al ombligo! Esto es lo que tenemos en la España actual, y no nos queda más remedio que seguir remando en ese turbio océano, cada vez más confuso y más hiriente.

Generaciones que hicieron - o que hicimos - este país como es ahora, deberíamos saber que estamos condenados al ostracismo si dejamos de velar por lo que habíamos conseguido con esfuerzo y convicción. Tenemos un presidente del gobierno que solamente quiere gobernar y seguir gobernando. No pretende nada más. Lo que para él es bueno, anteriormente,era malo para otros políticos de signo contrario. Recuerdo cuando dijo que sin presupuestos no se puede gobernar. Pero, Pedro Sánchez, también sin presupuestos ha dado la vuelta a aquellas declaraciones y sigue gobernando. Nunca comprenderé que se ponga el EGO personal por encima de los intereses de todos. España es, en este momento, un país lleno de contradicciones y de frustraciones.

Gobernar es sentir la emoción de las cosas que allanan el camino a los demás. Gobernar no es complicarnos la vida a los españoles de a pie. Gobernar no es definir conceptos personales que todos debamos asumir, cuando a uno de los grupos políticos que conforman un gobierno tiene una ocurrencia. Gobernar es crear leyes consensuadas. Gobernar no es decir a los españoles todas y cada una da las cosas que podemos o que no podemos hacer. Gobernar en democracia es custodiar la libertad por encima de todo, allanando el camino del diálogo, defendiendo a ultranza la separación de poderes. Gobernar NO es buscar lacayos para que te rindan pleitesía. Gobernar NO es comprar voluntades. Gobernar es que la igualdad se ofrezca para todos en idénticas condiciones. Y, por supuesto, gobernar NO es ofrecer amnistías para que se salven los amigos que fueron condenados por los tribunales

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