VOX y el ramito de violetas
David Hierro, Juan García Gallardo y Carlos Menéndez
Si no lo hacen como señores, al menos deberían hacerlo como caballeros, lo de comportarse, digo, los de VOX, digo, aunque no las prefieran rubias, o sí. Por la virtud de la política y los sueldos que se llevan o llevaron de nuestros impuestos, que son las arcas públicas, por muy liberales que se decanten, la discreción es un valor, ahora a la baja. Especialmente en Castilla y León. Basta con contarle un secreto a alguno para que se entere toda la comunidad. Incontinencia. Verbal, no urinaria. Venir ahora con el chau chau de lo que antes no se contó por parte de García Gallardo no le va a dejar en buen lugar y le va a retratar más a él que a los que pretende alicatar. Y viceversa, como el grupo que tocaba con Joaquín Sabina en los 80. Pero en cualquier caso si lo que les apasiona es poner el ventilador a máxima potencia en medio del estercolero, que no duden que vamos a disfrutar todos. El PP de Mañueco incluso abanicándose. El rencor en política, como en todos los órdenes de la vida, no es buen consejero cuando se cierran etapas. Sólo abre heridas por las que supuran todos. Y si no ahí tiene el ejemplo que le precede de Pertur, que se derrama hilo a hilo sobre la tumba. Las cuchilladas que se han metido y se siguen metiendo los que vivieron del chiringuito de Ciudadanos tienen cada una cuatro trayectorias. Y venga a puñaladas unos sobre otros, con Pertur siempre faca en mano, presto a endiñársela a Luis Fuentes, muy corredor, muy atlántico, o cualquier otro de los que encontró acomodo donde no se lo dieron a él. Es la parte rancia de la política de poltronas y billetes, sin más ambiciones, a cuyo abismo ha decidido asomarse quien fuera vicepresidente del gobierno de Castilla y León. Y viceversa. Lo mismo vale para los dos no adscritos que ahora buscan la democracia perdida al fondo del hemiciclo, y cada nueve de noviembre, un ramito de violetas. Y se imagina, cómo será aquel que tanto lastima.