El comité teme por el futuro del centro técnico de Antolin en Burgos
CCOO señala que desde 2022 se han perdido 71 empleos entre despidos, bajas y jubilaciones mientras que desde la empresa se mantiene el plan de transformación

Imagen de la sede de Antolin.
El comité de empresa de Grupo Antolin Ingeniería, que junto con Grupo Antolin Irausa, desarrolla su labor en el llamado edificio I+D+i de Antolin, en Burgos, teme por el futuro del centro técnico de la multinacional burgalesa después de que en los últimos años se hayan ido sumando despidos y jubilaciones que no se han renovado con el paso de los años.
Según explican desde el comité empresa, en enero del año 2022, Grupo Antolin Ingeniería contaba con una plantilla de 400 personas, tal y como se recogía en el plan de igualdad. A día 1 de enero de 2026, la plantilla de esta compañía de Antolin es de 329, por lo que «hemos perdido 71 efectivos», apuntan desde el comité de empresa, entre los despidos y las jubilaciones, así como bajas voluntarias. Todo, indican desde el comité, en un contexto de incremento de los proyectos que llegan a la empresa, y con un 15% menos de plantilla.
Esto hace que desde el comité se habla de preocupación porque no se puedan asumir esos proyectos. El comité ha decido dar un paso adelante y hacer pública esta situación después de una «nueva oleada de despidos» que «pone en riesgo el futuro de uno de los principales motores de innovación del grupo».
Desde el comité se señala que los despidos se ejecutan de tal forma que «se hace una ronda de despidos y no se llegan a 30 personas cada 9 meses para evitar declarar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE)». Unos despidos de forma fragmentada y justificados por causas económicas, organizativas y productivas
También «nos preocupa que se ejecutan despidos, pero no se ejecutan otro tipo de formas menos traumáticas como bajas incentivadas o dialogar con la gente para el que se quiere ir o llegar a acuerdos con la empresa», lamentan desde el comité de empresa. Los representantes de los trabajadores afirman que hay una «comunicación constante» con la empresa para saber si se van a ejecutar más despidos, aunque «se haya negado reiteradamente la existencia de un riesgo real para el empleo, al tiempo que ha rechazado la adopción de medidas alternativas menos traumáticas para la plantilla». Esta actitud, apuntan desde el comité, «subraya la contradicción entre la imagen económica positiva que la compañía proyecta públicamente y los argumentos utilizados en las cartas de despido».
En este contexto, el comité de empresa demanda el «ceso inmediato» de los despidos en el centro técnico de Burgos y «la paralización» de cualquier proceso de externalización de trabajos técnicos estratégicos. Del mismo modo, se pide «transparencia» por parte de la empresa sobre los puestos de trabajo «en riesgo» dentro de Grupo Antolin Ingeniería. A su vez, el comité reclama la apertura de una mesa de negociación real que permita «definir un plan de futuro» basado en la «estabilidad del empleo, el mantenimiento de la actividad técnica en Burgos y el refuerzo del centro como eje de I+D+i».
El comité cierra sus reclamaciones con un mensaje a la empresa, ya que si «mantiene esta política de despidos unilaterales» y el traslado de la actividad «sin diálogo ni garantías de futuro», utilizará «todas las herramientas a su alcance para defender el empleo y la continuidad de la actividad en Burgos».
Plan de transformación
Preguntada la empresa por estas reclamaciones del comité se indicó que no se iba a comentar nada sobre el comunicado emitido por los representantes de los trabajadores y que la multinacional burgalesa continúa con su plan de transformación que ya hizo público en 2023. Hay que recordar que Antolin presentó un plan de transformación en el que tenía previsto invertir entre 1.000 y 1.200 millones de euros entre 2023 y 2026. El plan prevé que las ventas de la multinacional crezcan una media de entre un 7% y un 8% hasta alcanzar cerca de 6.000 millones de euros en 2026, con un EBITDA de unos 600 millones ese año.
El plan buscaba consolidar a la empresa como el «proveedor clave» de los fabricantes de vehículos en el desarrollo de soluciones tecnológicas para el interior de los automóviles.