Diario de Castilla y León

FINANCIACIÓN AGRARIA

El campo de Castilla y León refuerza su defensa frente a plagas y enfermedades

La Comunidad recibirá la segunda mayor asignación del reparto estatal, con fondos destinados a proteger cultivos y explotaciones ganaderas y a impulsar la modernización del viñedo y de las bodegas

Remolachas destrozadas en Cabezón de Pisuerga por la plaga de conejos que asola los cultivos de la zona de Cigales

Remolachas destrozadas en Cabezón de Pisuerga por la plaga de conejos que asola los cultivos de la zona de CigalesMiriam Chacón ICAL

Publicado por
F.I.M.
Valladolid

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Castilla y León será la segunda comunidad autónoma que más fondos recibirá del reparto aprobado por la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural, solo por detrás de Castilla-La Mancha. En total, llegarán 16,54 millones de euros destinados a programas de sanidad vegetal, sanidad animal y a la Intervención Sectorial del Vino, una asignación que confirma el peso estratégico de la Comunidad dentro del sector agrario nacional. Más allá de la cuantía económica, estos recursos permitirán sostener programas de prevención de plagas y enfermedades, reforzar la bioseguridad ganadera e impulsar nuevas inversiones en viñedos y bodegas, actuaciones consideradas esenciales para mantener la competitividad del sector agroalimentario en un contexto marcado por el incremento de los costes de producción y la creciente competencia internacional.

La mayor parte de la financiación, 14,33 millones de euros, corresponde a la Intervención Sectorial Vitivinícola de la Política Agraria Común. De esta cantidad, 10,02 millones se destinarán a inversiones en transformación y comercialización y 4,31 millones a programas de reestructuración y reconversión del viñedo. Estas ayudas permitirán a bodegas y cooperativas modernizar instalaciones, incorporar nuevas tecnologías, mejorar la eficiencia energética y adaptar los viñedos a las nuevas exigencias productivas y medioambientales. Para una comunidad que cuenta con algunas de las denominaciones de origen más prestigiosas del país y una creciente proyección internacional de sus vinos, esta línea de apoyo constituye uno de los principales instrumentos para seguir ganando competitividad y consolidar el valor añadido de la industria vitivinícola.

La apuesta por el vino responde al importante peso económico que este sector tiene en Castilla y León. Miles de viticultores, cooperativas y bodegas dependen de unas inversiones que permiten mejorar la calidad de las elaboraciones, reducir costes de producción y abrir nuevos mercados. La renovación del viñedo también facilitará la adaptación de las explotaciones a los efectos del cambio climático, mediante la implantación de nuevas variedades, mejoras en los sistemas de conducción y una mayor mecanización de los trabajos agrícolas, aspectos cada vez más determinantes para garantizar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.

Junto al sector vitivinícola, la sanidad vegetal concentra otra parte importante del reparto. Castilla y León recibirá 932.282 euros para desarrollar programas de vigilancia y control de organismos nocivos, entre ellos el nematodo de la madera del pino, la langosta y los patógenos Ralstonia solanacearum y Meloidogyne chitwoodi, que afectan especialmente al cultivo de la patata. Estas actuaciones permitirán reforzar las labores de prospección, diagnóstico y erradicación, fundamentales para evitar restricciones comerciales y reducir el impacto económico que pueden provocar estas plagas sobre algunos de los cultivos más representativos a nivel regional.

La importancia de estos programas es especialmente significativa en una comunidad que lidera la producción nacional de patata de conservación y cuenta con una de las mayores superficies forestales de España. La detección temprana de organismos cuarentenarios constituye una herramienta esencial para proteger las producciones agrícolas, garantizar la circulación de material vegetal y evitar la propagación de enfermedades cuya erradicación resulta mucho más costosa una vez establecidas. La sanidad vegetal se ha convertido así en uno de los pilares de la competitividad agrícola, al mismo nivel que la innovación o la modernización de las explotaciones en la Comunidad.

En materia de sanidad animal, Castilla y León dispondrá de 1,28 millones de euros para financiar los programas oficiales de erradicación de enfermedades, incluyendo indemnizaciones por sacrificios obligatorios, reposición de explotaciones y actuaciones de vigilancia frente a patologías como las encefalopatías espongiformes transmisibles, la gripe aviar o la dermatosis nodular contagiosa. Estas líneas de actuación resultan imprescindibles para preservar el elevado estatus sanitario de la cabaña ganadera regional, condición indispensable para garantizar la comercialización de animales y productos ganaderos tanto en el mercado nacional como en el exterior.

El actual contexto zoosanitario ha reforzado todavía más la importancia de estos programas. Durante la Conferencia Sectorial se puso de manifiesto el incremento de las actuaciones de vigilancia y control derivadas de la enfermedad de Newcastle, cuyos focos detectados en la provincia de Valladolid han afectado a más de un millón de aves. La evolución de esta enfermedad ha obligado a intensificar las medidas de bioseguridad, el seguimiento epidemiológico y las actuaciones de prevención y erradicación, evidenciando la necesidad de mantener una financiación suficiente para responder con rapidez ante cualquier emergencia sanitaria que pueda comprometer la actividad ganadera.

Además del reparto económico, la reunión permitió analizar la evolución de la Intervención Sectorial del Vino y preparar la posición española de cara al próximo Consejo de Agricultura y Pesca de la Unión Europea. Entre los asuntos abordados destacan la futura orientación de la Política Agraria Común, la simplificación administrativa, las relaciones comerciales y el papel de la mujer en la agricultura, cuestiones que condicionarán buena parte de las decisiones que afectarán al sector durante los próximos años.

En conjunto, los más de 16,5 millones de euros asignados a Castilla y León representan mucho más que un reparto presupuestario. Constituyen una inversión orientada a reforzar la competitividad de las explotaciones agrarias y ganaderas, mejorar la capacidad de respuesta frente a plagas y enfermedades y consolidar el crecimiento de un sector vitivinícola que se ha convertido en uno de los principales motores de desarrollo del medio rural.

La eficacia de estos recursos dependerá ahora de su capacidad para traducirse en explotaciones más eficientes, bodegas más innovadoras y sistemas sanitarios capaces de anticiparse a los desafíos que plantea una agricultura cada vez más tecnificada, sostenible y orientada a los mercados.

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