LEGUMINOSAS
La semilla marca el futuro de las explotaciones de alubia leonesa
La IGP destinará 45.000 euros al mantenimiento del banco de simientes para asegurar a los agricultores producto de calidad y preservar las variedades tradicionales de Castilla y León

Cosecha de la variedad de alubia de la Bañeza, en la localidad de Villarrín del Páramo (León)
La conservación de las variedades tradicionales se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la agricultura de Castilla y León. En una comunidad donde las figuras de calidad agroalimentaria constituyen uno de los principales motores del sector primario, asegurar la disponibilidad de semillas adaptadas al territorio resulta fundamental para mantener la competitividad de los cultivos y responder a las exigencias de un mercado que demanda cada vez más productos diferenciados y con origen certificado. En este contexto, la Alubia de La Bañeza-León afronta el reto de mantener un patrimonio vegetal que es la base de una producción agrícola vinculada históricamente al territorio.
La Indicación Geográfica Protegida Alubia de La Bañeza-León reforzará hasta 2027 los trabajos de conservación de su banco de semillas gracias a un convenio dotado con 45.000 euros. Esta financiación permitirá mantener las cuatro variedades protegidas por la IGP y garantizar que los agricultores dispongan de material vegetal de calidad para sus explotaciones. La actuación busca asegurar la trazabilidad, la pureza varietal y la sanidad de unas semillas que constituyen el primer eslabón de una cadena de producción basada en la diferenciación y en la calidad.
Para los productores, disponer de una semilla adecuada supone una garantía para afrontar cada campaña con mayores posibilidades de éxito. La variedad utilizada condiciona aspectos fundamentales del cultivo, como la adaptación al terreno, el comportamiento de la planta, la regularidad de la producción y las características finales del producto. En una producción como la alubia, donde el valor añadido procede precisamente de mantener unas cualidades reconocidas por el consumidor, conservar la identidad de la semilla resulta imprescindible.
Los trabajos financiados abarcan todo el proceso de multiplicación y conservación del material vegetal. Desde la siembra y el seguimiento de las parcelas hasta la recolección, el trillado y la selección de las semillas, el programa incluye también las labores de cultivo, fertilización, riego, análisis sanitarios, pruebas de germinación, envasado y gestión documental. Todo ello permitirá mantener un suministro estable de simiente con garantías para los agricultores inscritos en la IGP y evitar la pérdida de variedades seleccionadas durante años.
Simiente
El mantenimiento del banco de semillas es el resultado de más de tres décadas de trabajo para recuperar, seleccionar y conservar las variedades tradicionales de la Alubia de La Bañeza-León. Los primeros programas de investigación desarrollados en los años noventa permitieron conocer el estado del cultivo, identificar los materiales vegetales más interesantes y establecer una base de semillas de calidad que posteriormente pudiera llegar a los agricultores para su multiplicación y conservación.
Aquel trabajo permitió sentar las bases de una producción diferenciada que culminó con el reconocimiento de la IGP en 2005. Desde entonces, la Alubia de La Bañeza-León ha consolidado su presencia en el mercado como una legumbre vinculada a un territorio concreto y con unas características propias. Para las explotaciones agrícolas, esta diferenciación supone una oportunidad para mejorar la rentabilidad y encontrar nuevas vías de comercialización frente a cultivos extensivos con menor valor añadido.
La conservación de las semillas no se limita al almacenamiento del material vegetal, sino que requiere una renovación periódica mediante cultivos controlados. De esta forma se mantiene la pureza de las variedades, se preservan sus características agronómicas y se garantiza que cada campaña los agricultores puedan contar con una simiente adaptada a las condiciones productivas de la zona. Es un trabajo constante que, aunque no siempre resulta visible, tiene una incidencia directa en la calidad de la cosecha.
La alubia forma parte además de una estrategia agrícola cada vez más orientada hacia la diversificación y la sostenibilidad. Como leguminosa, contribuye a mejorar las rotaciones de cultivo, favorece la fertilidad del suelo y ayuda a reducir las necesidades de fertilización nitrogenada. Estas ventajas agronómicas hacen que siga siendo una alternativa interesante para muchas explotaciones que buscan combinar rentabilidad económica con una gestión más eficiente de sus parcelas.
Castilla y León cuenta con una importante tradición en producciones agroalimentarias diferenciadas, con numerosas Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas que abarcan productos agrícolas y ganaderos. Estas figuras de calidad permiten reforzar la posición de los productores en el mercado, proteger variedades y sistemas de producción ligados al territorio y generar un mayor valor añadido en las explotaciones.
En el sector de las legumbres, la Comunidad dispone de algunas de las figuras más reconocidas del país, como la IGP Alubia de La Bañeza-León, la IGP Lenteja de La Armuña, la IGP Lenteja Pardina de Tierra de Campos, la IGP Garbanzo de Fuentesaúco o la IGP Judías de El Barco de Ávila. Todas ellas comparten un mismo objetivo: mantener variedades tradicionales, garantizar la calidad del producto y ofrecer a los agricultores herramientas para diferenciar sus producciones.
En un escenario marcado por el cambio climático, el incremento de los costes de producción y la necesidad de mejorar la competitividad del sector agrario, contar con variedades adaptadas al territorio se convierte en una ventaja estratégica. La conservación del banco de semillas de la Alubia de La Bañeza-León permite mantener un recurso propio que aporta seguridad al agricultor y asegura la continuidad de un modelo productivo basado en la calidad y el origen.
Las actuaciones previstas hasta el año 2027 permitirán continuar con los trabajos de conservación y multiplicación de las variedades protegidas, garantizando que los productores puedan seguir disponiendo de semilla de calidad en las próximas campañas. Una labor que refuerza el futuro de la Alubia de La Bañeza-León y pone de relieve la importancia de proteger el patrimonio agrícola de Castilla y León desde el primer paso del cultivo.