Diario de Castilla y León

AGRICULTURA

El campo confirma menos colza debido a una siembra sin agua

Cae la superficie un 20% Las organizaciones agrarias estiman una reducción de al menos una cuarta parte del terreno con respecto al año pasado, que previsiblemente se dedicará al girasol

Campo de colza en la provincia de Soria

Campo de colza en la provincia de SoriaMARIO TEJEDOR

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Los campos amarillos de la colza en flor alegran el territorio de la Comunidad que destacan sobre una amalgama de verdes de los herbáceos, si bien esta temporada el sector confirma una reducción en la superficie que rondará el 20%, que se verá próximamente reflejado en los datos definitivos de la Política Agraria Común (PAC), debido a una siembra entre septiembre y octubre en la que no se registraron precipitaciones, algo imprescindible para esta oleaginosa que debe estar implantada y en estado de roseta antes de que llegue el invierno con los hielos.

Lo explica Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León, quien constata que la colza en general está “más baja que otros años” y cree que ha florecido antes condicionada por la falta de agua en el momento de la siembra, cuando “es tremendamente decisiva la humedad para que luego nazca fuerte y cuando lleguen los hielos resista”.

Lorenzo Rivera, coordinador de COAG Castilla y León, cree que la superficie de colza al menos se reducirá esta campaña una cuarta parte del año pasado, que rondó las 50.000 hectáreas, por la falta de agua antes de la época de siembra, que sí se registró a finales de octubre, lo que obligó a retrasar el cultivo, quedando malogrado por no nascencia.

El resto tampoco quedó tan arraigado como otros años. Agroseguro contabilizó más de 3.700 hectáreas siniestradas por no nascencia de la colza en Castilla y León de las 20.211,16 hectáreas aseguradas este año. “Y ahora las altas temperaturas unido a la falta de agua de todo el mes de abril, que es cuando está en flor, no ayudan a su rendimiento porque ahora necesita humedad y la planta lo acusa”, sostiene Rivera.

Recuerda Rivera que en las últimas campañas la colza se había convertido en una de las alternativas al cereal junto con el girasol, e incluso era más segura, por los precios, pero este año, entre lo que no se ha llegado a sembrar y lo que se ha tenido que levantar por no nascencia, todo apunta a que esa superficie se dedicará al girasol.

Aurelio González, secretario general de UPA Castilla y León, sostiene que «la planta ya está pidiendo agua para granar bien», como los cereales, y está más pequeña que otros años porque se sembró más tarde, al tener que esperar los agricultores a que lloviera

Las organizaciones agrarias de la Comunidad defienden que la colza es un cultivo muy interesante porque tiene unos rendimientos muy atractivos en secano, de entre 2.500 y 3.000 kilos por hectárea de media, y de entre 4.500 y 5.000 kilos por hectárea en regadío. Sin olvidar su precio, que está a más de 500 euros por tonelada, por encima de los del cereal, lo que le hace más atractivo que a los herbáceos.

La colza llevaba años expandiéndose en Castilla y León, alentada por unos rendimientos óptimos en secano que iban acompañados de unos precios óptimos, pero esta campaña la superficie se ha reducido por la falta de agua generalizada durante la época de siembra y buena parte de las parcelas tuvieron que ser levantadas por no nascencia, y se han preparado para el girasol, en mayo, de modo que el sector espera un incremento del terreno de esta oleaginosa que además es el tercer cultivo más importante de la Comunidad.

Lo cierto es que en poco más de 20 años la colza ha conseguido asentarse, teniendo en cuenta que en 2005 apenas se sembraron 344 hectáreas a las casi 50.000 del año pasado, con Zamora y Valladolid liderando la superficie, con 9.529 y 10.905 hectáreas respectivamente, y en último lugar estarían Soria, Segovia y Ávila, con 3.670, 2.394 y 2.605 hectáreas. Burgos, León, Palencia y Salamanca, entre la franja de las 6.529 y las 4.100 hectáreas.

Su inconveniente es la siembra, porque está muy condicionada por las fechas. Y es que tiene una problemática fundamental agronómica, ya que precisa estar implantada, nacida y en estado de roseta (con varias hojas verdaderas) antes de que empiecen los hielos del invierno. Ello obliga a sembrar en septiembre, lo que complica la situación, porque precisa de una preparación del terreno por detrás del cereal y además que haya lluvias para que la nascencia sea rápida.

Su interés radica en el mercado creciente de los biocombustibles y en la industria agroalimentaria para la elaboración de aceite, aunque en nuestro país su consumo sigue ‘estigmatizado’ por el recuerdo de la tragedia de 1981, cuando por la manipulación de una partida de garrafas procedentes de Francia y vendidas de forma ambulante a un precio barato provocó la muerte de 1.100 personas y el envenenamiento de otras 60.000, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), de las que 25.000 resultaron con secuelas irreversibles. No obstante, ya está levantando el vuelo por su utilización para los biocombustibles, como sustituto de los carburantes habituales, y para aceite vegetal, muy valorado entre los países europeos.

No obstante, los gastos son similares a los que hay que invertir en el trigo y la cebada, y como siguen disparados los abonos, los combustibles y las semillas, resulta más rentable porque los precios están mejor que los de los herbáceos, de modo que los agricultores no se lo piensan.

tracking