Diario de Castilla y León

PALMÍPEDAS

El regadío de Castilla y León blinda su campaña

La Confederación garantiza un ejercicio con los embalses al 88% de su capacidad

Imagen de archivo del embalse de los Vados, en Castrovido

Imagen de archivo del embalse de los Vados, en CastrovidoICAL

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La planificación del campo de Castilla y León ha dado un paso definitivo tras el último acuerdo de la Comisión de Desembalse de la Confederación Hidrográfica del Duero. Con los embalses de titularidad estatal al 88% de su capacidad y un volumen almacenado de 2.511,8 hectómetros cúbicos, la región encara esta última semana de abril con la confirmación oficial de que los niveles actuales permiten garantizar una campaña de riego sin restricciones. Este escenario de abundancia ofrece a los regantes una hoja de ruta clara respecto a las dotaciones máximas y los niveles de reserva necesarios para asegurar la sostenibilidad de la cuenca hasta el final de la campaña.

La estrategia diseñada por la Comisión, se apoya en un equilibrio técnico entre el uso productivo y la reserva de seguridad. El objetivo de este organismo es señalar para cada ejercicio hídrico el régimen de llenado y vaciado de los embalses en función de los distintos usos demandados. Para este año 2026, el grueso de los sistemas de explotación operará bajo la dotación máxima de 6.000 metros cúbicos por hectárea.

En la zona norte y oeste, los sistemas Esla (Riaño), Órbigo, Porma, Tera y Águeda lideran el reparto con la dotación máxima de 6.000 metros cúbicos por hectárea. Para garantizar la estabilidad futura, se han fijado volúmenes mínimos de reserva al final de la campaña que oscilan entre los 30 hectómetros cúbicos del Órbigo y los 165 hectómetros cúbicos del Tera, destacando los 120 hectómetros cúbicos que deberá conservar el embalse de Riaño. Estas asignaciones aseguran que el motor del regadío en estas provincias funcione a pleno rendimiento durante los meses de verano.

El sistema del Tormes en Salamanca se consolida como un pilar fundamental al confirmar también una dotación de 6.000 metros cúbicos por hectárea, pero con la exigencia de mantener la reserva mínima más alta de toda la cuenca, 200 hectómetros cúbicos. En el centro de la región, los sistemas Pisuerga-Bajo Duero, Alto Duero y Riaza también dispondrán del máximo de 6.000 metros cúbicos por hectárea. Las reservas de seguridad para estos puntos se han establecido en 50 hectómetros cúbicos para el Pisuerga, 65 para el Alto Duero y 15 para el Riaza.

No obstante, la planificación técnica contempla realidades más ajustadas en sistemas con menor capacidad de regulación, como el Carrión en Palencia y el Arlanzón en Burgos, que contarán con 5.000 metros cúbicos por hectárea. Por su parte, el sistema Adaja en Ávila dispondrá de 4.950 metros cúbicos por hectárea, mientras que el Tuerto en León presenta la asignación más contenida con 4.000 metros cúbicos por hectárea. Estos sistemas deberán conservar al final del ejercicio reservas mínimas de 25, 40, 12 y 2 hectómetros cúbicos respectivamente para no comprometer los usos futuros.

De esta manera, el sector agrario arranca con la seguridad para centrarse en la productividad. Estas decisiones finales, tomadas tras analizar las propuestas de las Juntas de Explotación y los representantes cierran el ciclo de planificación administrativa. Con los embalses al 88%, el reto se traslada ahora a la gestión eficiente a pie de parcela, aprovechando un recurso hídrico que está blindado para toda la temporada.

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