BOVINO
El mercado árabe como destino de los terneros de los cebaderos de Soria
En la provincia apenas hay instalaciones de bovino para la cría y el engorde de 3.477 animales, un 15% menos que cuatro años atrás

Cebadero de terneros en la provincia.
En Soria hay un total de 33 cebaderos de bovino con un censo total de 3.477 animales. Una cifra residual teniendo en cuenta que en toda la Comunidad hay más de 3.000 instalaciones de este tipo para la cría de terneros. Y además en descenso, dado que a 1 de enero de 2022 había 4.109 animales en estas explotaciones, de modo que se ha perdido un 15% en este tiempo, tras el cierre de cinco explotaciones.
Lo cierto es que con 21.512 vacas y terneros Soria es la provincia con menos censo bovino de Castilla y León, y apenas representa el 1,5% del total de la Comunidad, con 1.454.386 animales de este tipo, según los últimos datos de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta.
En los últimos años Soria ha ganado terreno en los cebaderos de porcino, en detrimento de los de bovino. El por qué obedece principalmente a que el manejo de las vacas y los terneros en la provincia ha sido tradicionalmente de extensivo, y en la actualidad estas instalaciones requieren de importantes inversiones que, unido al encarecimiento de los precios de los piensos y la volatilidad del mercado de la carne, derivan en que los cebaderos no resulten atractivos para poner en marcha.
Uno de estos cebaderos, probablemente de los mayores de la provincia, se encuentra en Aldehuela del Rincón, con capacidad para 400 plazas, gestionado por Rosana Romera y Javier Ridruejo, quienes lo pusieron en marcha en el año 2019 para complementar su explotación de vacas.
En estas instalaciones ganaderas, diseñadas específicamente para la cría y el engorde de terneros hasta alcanzar el peso adecuado para el mercado, los animales permanecen unos ocho meses desde el destete de sus madres. Y de ahí se los llevan, en vivo, al matadero de Pamplona, para luego venderse en canal principalmente para el exterior, Argelia, Portugal o Grecia, entre otros países. "Los elevados precios a los que se vende la ternera ha provocado que su consumo en nuestro país cada vez vaya a menos", sostiene este ganadero. Así, mientras se comen unos treinta kilos de carne de cerdo por persona y año, de ternera sólo cinco.
Javier no concibe su explotación sin el cebadero, pero reconoce que es un trabajo muy sacrificado. Además, todos los meses deja al menos una ternera para seguir manteniendo su marca, Los Albeytares, la venta directa de la carne a través de lotes de diez kilos. Un comienzo que fue casi obligado por la pandemia, dado que el mercado provincial estaba estancado con las restricciones de movilidad y el parón del turismo, y tenían que dar una salida a su producción.
En los cebaderos se busca optimizar el crecimiento de los animales mediante una alimentación equilibrada, el control de las condiciones ambientales y el cuidado de su salud. Porque deben cumplir con ciertos estándares de bienestar animal y eficiencia productiva, lo que cada vez conlleva más saneamientos e inspecciones. Esto incluye un diseño que garantice el confort de los terneros, el acceso adecuado al alimento y agua, y una buena ventilación para evitar la acumulación de gases y humedad. Importantes inversiones que echan para atrás a los ganaderos de Soria, muchos a punto de jubilarse y sin relevo generacional.
Es el caso de Diego Hermógenes, que a sus 61 años, no ve futuro para su ganadería, 200 vacas que tiene entre Cabrejas del Pinar y Talveila, más los terneros en su cebadero de Ocenilla. «Antes compraba animales en Extremadura e incluso de Francia, pero ahora ya sólo tengo los terneros de mis vacas», explica Diego, consciente de que el día que deje la actividad no tendrá quién se haga cargo de su ganado, ya que sus hijos no están interesados en ello. "Es muy sacrificado y te obliga a estar pendiente los 365 días del año".
Las hembras las lleva a sacrificar al matadero de Vinuesa, pero los machos se van a Gerona, desde donde se exportan, ya en canal, a países árabes, donde hay gran demanda.
Reconoce que desde hace dos años ha repuntado el precio de la carne de ternera, principalmente porque hay poca oferta. "Ahora mismo está estable, pero es algo muy volátil, porque de repente empiezan a traer de fuera de España y su valor cae en picado metiéndonos un gol a los ganaderos".
Este año Raúl González, ganadero de Fuentelsaz, no tiene terneros de cebo por el manejo de su explotación, también con ovejas y transporte de ganado, pero no descarta volver pronto. "Es circunstancial, por lo precios que están también los terneros al destete". Con animales de la Serrana Negra, en peligro de extinción, y de la Raza Avileña, a su vez incluida en la Indicación Geográfica Protegida Carne de Ávila, González está muy implicado en el mantenimiento de razas autóctonas.